La psicología explica el significado de querer quedarse en casa en vez de salir con amigos

Tiene una explicación razonable y demuestra mucho conocimiento por parte de la persona que toma la decisión

Así se vería la Catedral, La Caleta o el Gran Teatro Falla en 'The Last of Us': "Cádiz es bonita hasta en el apocalipsis"

Un hombre lee en el sofá de su casa
Un hombre lee en el sofá de su casa / M. G

Para muchas personas, quedar con amigos es sinónimo de diversión, conexión y alivio del estrés social. Sin embargo, hay quienes prefieren quedarse en casa, incluso cuando tienen planes. Lejos de ser una conducta excéntrica o problemática, la psicología contemporánea sugiere que esta elección puede revelar señales claras sobre cómo una persona gestiona su energía, emociones y bienestar mental.

Quedarse en casa no significa, necesariamente, que alguien no valore sus relaciones sociales. Según un estudio publicado en la revista Scientific Reports la decisión de pasar más tiempo a solas se asocia con una mayor sensación de autonomía y menor estrés cuando es una elección consciente, aunque también puede ir acompañada de una sensación ocasional de soledad.

¿Qué dice la psicología?

La investigación que explora este comportamiento se centró en adultos de Estados Unidos y Reino Unido y se monitorizaron sus movimientos durante 21 días para ver cómo distribuían su tiempo. Los resultados fueron una sorpresa y es que se descubrió que aquellos días en los que las personas decidían voluntariamente estar solas se relacionaban con indicadores positivos de bienestar, sobre todo si la persona siente que controla su propia agenda y decisiones.

La clave está en distinguir entre la soledad elegida y la impuesta. La primera puede potenciar la reflexión, la creatividad y una sensación de control sobre la propia vida. La segunda, en cambio, suele generar malestar y desánimo. Cuando la elección de quedarse en casa parte de una necesidad de recargar energías, regular emociones o simplemente disfrutar de actividades que no requieren interacción social, la psicología la considera una forma saludable de autocuidado.

No es querer aislarse del resto del mundo, sino poder determinar cuándo es conveniente relacionarse y cuando es preferible quedarse en casa para poder regular emociones y el propio cuidado.

No es aislamiento, es gestión emocional

Expertos en psicología contemporánea señalan que preferir el hogar puede estar relacionado con una buena regulación emocional y autoconocimiento. Personas con estas características suelen ser capaces de reconocer cuándo necesitan bajar el ritmo, atender sus pensamientos o disfrutar de actividades tranquilas que fomentan su estabilidad interna, como leer, cocinar o ver una serie. Más que aislamiento, se trata de una soledad elegida con propósito.

Este enfoque coincide con la idea de cocooning, un término acuñado en los años 80 para describir la tendencia a refugiarse en el hogar como respuesta tanto a condiciones externas como a necesidades internas de seguridad y descanso.

Señales de alerta de desconexión excesivo

La psicología también advierte que si la preferencia por estar en casa se convierte en una forma de evitar sistemáticamente las relaciones sociales o las situaciones que generan ansiedad, puede estar conectada con patrones de pensamiento negativo o incluso con procesos de rumiación, donde la mente da vueltas a los mismos pensamientos sin avanzar.

La línea que separa el descanso consciente del retraimiento involuntario puede ser sutil. Por eso, los profesionales recomiendan observar cómo se siente la persona: si quedarse en casa le proporciona bienestar y energía renovada, suele ser una elección sana; si conduce a un aislamiento prolongado y a malestar persistente, puede merecer atención psicológica.

El equilibrio es la clave

A pesar de las ventajas de la introspección, la psicología contemporánea recuerda que los humanos son especies sociales por naturaleza. Estudios amplios muestran que incluso las actividades más simples tienden a resultar más satisfactorias cuando se comparten con otros, aunque esto no quiere decir que la interacción social deba darse en grandes grupos o eventos frecuentes.

Encontrar un equilibrio entre tiempo para uno mismo y tiempo con otras personas es un ejercicio personal y variable. Aprender a escucharse, reconocer señales internas de agotamiento social y respetar los propios límites son pasos clave para gestionar tanto la vida interior como las relaciones con los demás.

stats