• Ocho itinerarios por la provincia para disfrutar de su medio ambiente

Vivir en Cádiz

Senderos de Cádiz para disfrutar del otoño caminando

Tres excursionistas cruzan el sendero del Río Majaceite. Tres excursionistas cruzan el sendero del Río Majaceite.

Tres excursionistas cruzan el sendero del Río Majaceite.

Ramón Aguilar

Escrito por

· Rosa Gómez

El otoño que ahora empieza se antoja como época ideal para los amantes del senderismo. La provincia de Cádiz cuenta con varias de estas rutas, perfectas para practicar deporte o simplemente pasar un día de campo con la familia.

Las opciones que les proponemos a continuación discurren por espacios naturales protegidos, a través de los cuales no sólo se puede conocer el impresionante medio ambiente que se disfruta en la provincia sino también conocer los pueblos por los que discurre: gastronomía, tradiciones, fiestas, arquitectura,...

1. Sendero Tres Amigos-Río Arillo

Ventanas del Molino de Mareas del Río Arillo. Ventanas del Molino de Mareas del Río Arillo.

Ventanas del Molino de Mareas del Río Arillo. / Román Ríos

Este itinerario brinda una oportunidad única para descubrir la belleza y la diversidad del Parque Natural Bahía de Cádiz.

La ruta comienza en el aparcamiento situado en la carretera de Camposoto, donde tendremos ya dos opciones a elegir. Podemos ir hacia el sur, en paralelo a la carretera, y tomar una pequeña ruta que bordea la marisma. Si volvemos sobre nuestros pasos y atravesamos el aparcamiento, iniciaremos el camino hacia la Salina de Tres Amigos y el Río Arillo. A unos 800 metros, cuando la ruta gira a la izquierda, se abre a nuestra derecha el laberinto de las salinas. Cuando alcanzamos el caño mareal de Río Arillo, el camino vuelve a bifurcarse. De frente podemos continuar hasta la que fue la Casa Salinera de Tres Amigos. Antes de que llegar a la construcción, podremos disfrutar de un paisaje excepcional: a la derecha, las cristalizaciones de la salina y a la izquierda, el propio río Arillo.

Si volvemos a la bifurcación anterior y en lugar de optar por ir a la Casa Salinera tomamos el camino de la derecha, nos internaremos en las marismas, que esconden mucha vida vegetal y animal. Las plantas se distribuyen en función de las mareas y de la inundabilidad de la zona, mientras comparten espacio vital con crustáceos y peces que constituyen la base de la gastronomía gaditana. De hecho, muchas de las salinas de la provincia se han transformado en explotaciones acuícolas para la cría de estos manjares.

Atravesando las salinas, llegamos a unos observatorios dispuestos por la Consejería de Medio Ambiente para la contemplación de aves que también tienen en las salinas su medio de vida. Flamencos, espátulas, cigüeñelas,...hasta 70.000 aves pueden registrarse en la Bahía de Cádiz en una misma invernada.

El final del sendero lo marca la playa de Torregorda aunque si queremos continuar el paseo, podemos seguir hasta el fondo de saco del río y proseguir el muro de la Salina de San Félix y volver al Molino del Río Arillo.

2. Sendero del Cerro del Águila

En ese itinerario se puede contemplar toda una panorámica de Doñana. En ese itinerario se puede contemplar toda una panorámica de Doñana.

En ese itinerario se puede contemplar toda una panorámica de Doñana. / Alberto Domínguez

El recorrido comienza junto al aparcamiento que existe en la entrada al pinar, del que sale un sendero que nos lleva hasta el observatorio de la Laguna de Tarelo. Allí podremos observar todas las aves que se refugian en este lugar. Al salir del observatorio, si cogemos el carril de la derecha, nos adentraremos en el pinar. A unos 100 metros la terminación de la laguna da paso a unos campos de cultivo y si discurrimos por ese sendero, llegaremos a una bifurcación. Optando por el camino ancho hacia el frente, llegaremos a otro nuevo cruce de caminos. Nuestro itinerario discurre de nuevo hacia el frente, donde nos adentraremos en una vegetación de tonalidades blanquecinas. Es el conocido como "monte blanco". Cuando hayamos andado unos metros, podemos adentrarnos más en el pinar por la derecha y compararlo con el "monte negro".

Tras esta parada, continuaremos avanzando hasta encontrar una nueva bifurcación, donde debemos continuar por el camino principal hacia el frente. A unos 500 metros, un pequeño carril a la izquierda nos permitirá acercarnos a "la vera", una zona donde se juntan las arenas del pinar con la arcilla de las marismas.

Volviendo de nuevo al carril principal, nos encontramos a unos 200 metros una nueva bifurcación, debiendo tomar en esta ocasión el camino de la derecha. A unos 700 metros, llegaremos a un nuevo cruce y tomaremos otra vez el camino de la derecha. En todo el camino, podremos ver cómo el "monte negro" se desarrolla con una gran diversidad de plantas.

A unos 100 metros, llegamos a un nuevo cruce y elegiremos el camino de la izquierda y allí podremos observar otro paisaje de pinares densos.

A 300 metros aparece una duna fósil cubierta de romero y sabina. Es aconsejable avanzar por ella para poder ver toda una panorámica del Parque Nacional de Doñana. Al finalizar la cresta de la duna, llegaremos al carril que tomamos al principio, hacia la izquierda para volver al aparcamiento donde termina el itinerario.

3. Sendero Salto del Cabrero

El Puerto del Boyar, que se suele cubrir de nieve en invierno, es el punto de inicio del recorrido. El Puerto del Boyar, que se suele cubrir de nieve en invierno, es el punto de inicio del recorrido.

El Puerto del Boyar, que se suele cubrir de nieve en invierno, es el punto de inicio del recorrido. / Ramón Aguilar

Cerca de donde nace el río Guadalete, en un merendero, comienza nuestra senda. Al principio iremos por un carril forestal hasta alcanzar la primera cancela que nos vamos a encontrar en este itinerario. Al cruzarla, el camino bajará para volver a subir después. Antes de llegar a casa de las Albarradas, a la izquierda, tomaremos una vereda que nos llevará a un llano que hay debajo de la casa. Al salir del llano, nos encontraremos con un bosque que en ocasiones se hace bastante espeso. Volveremos a cruzar una cancela de metal para llegar hasta una "angarilla", y a partir de ahí, comenzaremos a subir de nuevo.

Nos encontraremos entonces con un sendero que gira primero a la derecha y luego a la izquierda. Entre esas dos curvas, a la derecha veremos una alambrada con otra "angarilla" señalada por dos carteles de coto privado de caza. Si entramos y cruzamos el llano frente a ella tendremos una bonita vista de la falda del Salto del Cabrero.

Volviendo al sendero y tras cruzar una pared de piedra, comenzamos a descender hasta un llano rodeado de montañas. Al suroeste de ese llano bajo una vereda que nos dejará justo en el filo de la pared suroeste de la falda. Desde aquí podremos ver el fondo del desfiladero, la sierra de la Silla, incluso el Picacho y el pico del Aljibe.

Volvemos al llano para tomar dirección sur y subir el puerto de Don Fernando, desde donde podremos comenzar a ver Benaocaz. Un poco más adelante llegaremos a una calera y a partir de aquí comenzaremos un fuerte bajada hasta el arroyo Pajaruco. Lo cruzaremos por un coqueto puente y ya sólo nos quedará un paseo hasta Benaocaz.

4. Sendero del Río Majaceite

Curso del río Majaceite, a la altura de Benamahoma. Curso del río Majaceite, a la altura de Benamahoma.

Curso del río Majaceite, a la altura de Benamahoma. / Ramón Aguilar

El atractivo de este itinerario reside en que recorre uno de los escasos cursos de agua que discurren por el Parque Natural de la Sierra de Grazalema que a su vez, es uno de los lugares donde más llueve de España.

Al poco de comenzar el sendero encontramos el punto en el que dos arroyos se unen a nuestro río y un poquito más adelante localizamos un batán, que eran los lugares donde se fabricaban las conocidas mantas de Grazalema. Continuando, descubriremos otro molino y junto al río, otra edificación que se conoce como Fábrica de Luz, que era la que proporcionaba electricidad a los pueblos de la zona hasta 1963 usando para ello el agua de lluvia que caía en una represa.

Dejando a la izquierda el Molino de Arriba, nuestro camino conecta con la vereda que lleva a la entrada alta de El Bosque y al jardín botánico El Castillejo, donde conocer más sobre la flora de la Sierra de Grazalema.

El recorrido finaliza en la piscifactoría de El Bosque, donde se crían ejemplares de trucha común y arco iris aprovechando la continua y transparente agua del río. Por último encontramos el Molino de Enmedio, hoy en día convertido en albergue.

En Benamahoma también podremos recorrer el sendero señalizado El Pinsapar aunque necesitaremos una autorización para realizarlo.

5. Sendero Acantilado de Barbate

Espectacular acantilado casi vertical que se bordea durante todo el recorrido. Espectacular acantilado casi vertical que se bordea durante todo el recorrido.

Espectacular acantilado casi vertical que se bordea durante todo el recorrido. / D. C.

El interés del recorrido lo encontramos en el Tajo de Barbate, una espectacular pared vertical.

Comenzamos entre las dunas de la playa de Yerbabuena donde encontraremos, entre retamas y lentiscos, el comienzo del ascenso al Tajo. Entraremos por un pinar hasta alejarnos varios metros de la playa y transitaremos por él hasta que se abra permitiéndonos ver el mar y el acantilado. Desde aquí caminaremos hasta la Torre del Tajo, situada en el punto más alto del barranco y construida en el siglo XVI como parte de un complejo sistema defensivo contra los piratas.

A partir de aquí, comenzaremos a descender hacia el pinar de La Breña. En uno de sus cortafuegos podremos ver, hacia el oeste, el Tómbolo de Trafalgar, una isla unida al continente por una barra de arena resultado de la mezcla de las corrientes mediterráneas y atlánticas.

El recorrido tiene su fin en Los Caños de Meca, enclave famoso por sus playas, al que accedemos siguiendo las lindes de las primeras edificaciones.

Este sendero se puede unir con otros recorridos como el de Caños-Torre de Meca o el de la Torre del Tajo.

6. Sendero Torre de Meca

En el tómbolo de Trafalgar se han localizado restos arqueológicos. En el tómbolo de Trafalgar se han localizado restos arqueológicos.

En el tómbolo de Trafalgar se han localizado restos arqueológicos. / D. C.

Este sendero se inicia en el área recreativa El Jarillo, en una zona de pastizales. Desde este punto, nos encaminamos hacia el oeste por una senda con una longitud de 1,3 km., llegando a la zona recreativa de los Majales del Sol. Este espacio es un pinar de pino piñonero, que sirve para fijar el terreno desde el siglo XIX en una zona con una gran cantidad de dunas móviles. Junto a él, encontramos matorral formado por lentisco, enebro marítimo, jaguarzo morisco y retama.

Tras avanzar unos 400 metros, el camino empieza a empinarse. Aquí, sobresalen los enebrales, una de las principales características que han ayudado a que este espacio sea declarado como parque natural. Poco a poco podremos ver otras especies como palmitos, acebuches o espino negro, destacando un eucaliptal que se sitúa en el margen derecho del camino. De hecho, existen más de diez tipos de eucalipto. Por su parte, en el lado izquierdo se encuentran ejemplarse de tomatito del diablo. Más adelante, resaltan grandes acebuches en el lado derecho del trayecto.

A lo largo del trayecto, la vegetación es mucho más densa. Entre los eucaliptos podemos encontrar aves como mirlos, carboneros, cogujadas, jilgueros o herrerillos. Tras el eucaliptal se abre paso un pinar, además de una zona de pastizal.

Pronto habrá que salir del camino principal para girar a la izquierda, en donde existe un cortafuegos del pinar. En este lugar, predominan las masas de lentisco en donde aparecen jaguarzo, jerguen, sabina, jopo, zahareña y torvisco.

El cortafuegos lo abandonamos girando a la derecha para seguir por un camino de arena suelta en donde hay especies de matorral mediterráneo y de pinar. Además, el colorido lo proporcionan las jaras blancas. Entre la fauna, predominan los escarabajos. Posteriormente, caminaremos por otro cortafuegos para llegar hasta la Torre de Meca, que data de principios del siglo XIX. Desde ahí, el camino sigue por la izquierda hasta llegar a un acantilado, desde podremos contemplar el paisaje de todo el entorno.

7. Sendero Río de la Miel

Camino que discurre por el sendero del Río de la Miel. Camino que discurre por el sendero del Río de la Miel.

Camino que discurre por el sendero del Río de la Miel. / Erasmo Fenoy

La zona del Río de la Miel es un pulmón verde junto a Algeciras. La fuerza del agua permitía mover las piedras de los molinos para fabricar la harina con la que se surtía al Campo de Gibraltar. El inicio del trayecto se realiza desde una pista forestal junto al barrio de El Cobre por el que hay que atravesar cortijadas y huertos.

Al adentrarnos en el sendero podemos encontrar brezos y aulagas que forman el matorral. Otra de las características de este camino es la presencia de alcornoques, que dan nombre al Parque Natural de los Alcornocales. Por su parte, al otro lado se encuentra el Cerro de las Esclarecidas Bajas, en donde se pueden divisar aves rapaces.

En la ribera del río se encuentra el Molino de la Escalona, que aún sigue en funcionamiento. Tras superarlo nos encontramos con un puente de piedra medieval, que servía para dirigirse hacia Medina Sidonia y la Bahía de Cádiz. En este caso, servirá para proseguir el camino hacia el río, pudiendo contemplarse una aliseda. En los alisos, veremos como frutos las chilaeras o pitaeras, que servían para cazar conejos y otros animales o para hacer tinte negro.

Dejando atrás el puente, el camino sigue a través de un bosque de ribera. Poco después llegaremos a la Fuente de las Niñas, un lugar para refrescarse en mitad del trayecto y en donde se encuentran ejemplares de rododendro, acebos y ajaranzos.

Poco antes del final pasaremos junto a las ruinas del Molino de El Águila, del siglo XVIII. Una pequeña cascada anuncia el final del recorrido por el Sendero del Río de la Miel.

8. Sendero Subida al Picacho

El Picacho y la Sierra del Aljibe. El Picacho y la Sierra del Aljibe.

El Picacho y la Sierra del Aljibe. / D.C.

El sendero de la Subida al Picacho permite conocer el Parque Natural de los Alcornocales en toda su plenitud, además de poder contemplar una de las vistas más maravillosas de la provincia de Cádiz. El trayecto se inicia frente al Área Recreativa El Picacho. En este camino podremos divisar ejemplares de algarrobos, lentiscos, acebuches, encinas, alcornoques y quejigos. A los pies del Picacho se encuentra la Laguna del Picacho, de gran relevancia para la fauna y la flora de la zona, dando cobijo y alimento a anfibios, reptiles, insectos y plantas acuáticas.

Otra de las curiosidades de este camino es poder ver los restos de algunos oficios que se desarrollaban en este espacio, como se puede comprobar con un antiguo horno de pan que se encuentra cerca de la laguna. Más adelante, se encuentra la Garganta de Puerto Oscuro, que desemboca en el río Barbate. Se puede atravesar por un puente de madera, desde el cual se contempla el importante ascenso que nos queda por realizar para llegar al Picacho. Seguidamente, caminaremos por un bosque de alcornoques, árbol que da sentido al parque natural y a la actividad tradicional de la zona, como es la extracción del corcho, que se realiza cada nueve años. Poco a poco, el camino empieza a endurecerse, momento del trayecto en el que se abandona el bosque de alcornoques para atravesar un pinar.

Ya en el Puerto de las Calabazas desaparecen los árboles, mientras que el piso está formado por matorral, en un espacio conocido como Las Herrizas. Las condiciones climatológicas, con fuertes vientos, y el suelo de piedra hacen que aparezcan especies singulares como el atrapamoscas, una planta carnívora. Una pendiente de 40º es el último tramo que hay que salvar para llegar al pico del Picacho, un lugar idóneo para contemplar el vuelo de los buitres.

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