Sociedad

"Las chicas cada vez reaccionan más ante el dominio y se salen antes de la violencia"

  • Este médico forense asegura que, aunque es "preocupante" que aún haya maltratadores jóvenes, la información y concienciación propias de esta generación han llevado a las mujeres a enfrentarse a ellos con más facilidad.

Miguel Lorente, el delegado del Gobierno para la Violencia de Género, repite el mantra de la denuncia y la prevención como forma de atajar esta lacra en una entrevista concedida a este periódico. Este médico forense asegura que el país está en la vanguardia en cuanto a políticas de igualdad en Europa y en el mundo y destaca que las jóvenes toleran cada vez menos el dominio masculino, aunque reconoce que aún queda mucho por hacer, especialmente en la concienciación social.

-El año pasado se cerró con las peores cifras de violencia de género desde 1997. ¿A qué se debe?

-Hay varios factores que han influido de forma directa como la crítica a la mujer cuando se habla de denuncias falsas, que genera dudas y ese miedo a denunciar, y que esto refuerza la ira de los agresores. Además, cuando hablamos de violencia hablamos de circunstancias sociales que no son rígidas, sino que van cambiando, por eso cuesta más trabajo prevenirlas. Si habláramos de los mismos factores, sería fácil llegar a ellos.

-¿Tiene algo que ver el aumento del paro, la bajada de los ingresos y el contexto social inestable?

-Cuando hemos analizado los casos de violencia, resulta que la mayoría estaban trabajando o eran pensionistas, el porcentaje de gente sin empleo era del 6% creo recordar. No ha habido una relación directa que se pueda achacar a esta circunstancia.

-En muchos casos los crímenes se producen de formas más violentas que antes, como con armas blancas. ¿Es que matar es tan fácil?

-Matar a alguien no es fácil, yo siempre lo digo como médico forense. Es un proceso complejo que necesita superar muchos factores: desde los morales hasta los instrumentales.

-¿Cuál es el principal problema a atajar para acabar con esta lacra?

-Nos falta mucha crítica en la situación social. Un ejemplo claro, además de actualidad, es que todo el mundo está rechazando el terrorismo, pero ETA, desde que empezó a matar en el año 68, ha cometido una media de 16,2 asesinatos anuales y la media de mujeres muertas a causa de la violencia de género es de 67. Creo que lo que más necesitamos es ser muy críticos para no dejar espacio a los maltratadores.

-¿Por qué no se denuncia? ¿Es por miedo o quizás por desconfianza en las instituciones?

-Si analiza la evolución de las denuncias, hubo un incremento muy rápido e intenso, luego bajaron y ahora están empezando a subir de nuevo. Eso refleja el perfil de las maltratadas porque al principio se registraron muchas de mujeres jóvenes, usuarias de redes sociales, con fuentes de información para contrastar lo que les estaba pasando y eso les permitió salir más fácil y rápido de la violencia. Ahora nos encontramos con mujeres de mayor edad, que están aisladas, que tienen menos acceso a la información, y eso se está notando también en las denuncias.

-No parece que pueda trazarse un perfil de víctima ni de agresor, ya que es un problema que afecta a todos los estatus. ¿No es preocupante que no se haya evolucionado nada desde la generación de maltratadores que tienen 60 años a un joven de 25?

-Eso es muy preocupante, el hombre no ha hecho más que cambiar para seguir igual. Cuando un hombre se socializa en el proceso de identidad, va cogiendo lo que las pautas culturales le llevan a sentirse como hombre. El problema está en que todavía existe la referencia de que el gallito es más interesante, de que debe llevar las riendas de la relación, etc. Esto incluso lo hemos visto en estudios con adolescentes y hay un porcentaje en los chicos, y también en chicas, que considera que el hombre es quien debe llevar la iniciativa en la pareja, y hablamos de niños de 15 y 16 años. La parte positiva es que las chicas cada vez reaccionan más ante ese tipo de dominio y, por lo tanto, se salen antes de la violencia. Se ve esa transformación paulatina.

-¿Los hijos de las maltratadas son una cuenta pendiente? ¿Qué medidas se van a tomar para ayudar a estos testigos silenciosos?

-No, son algo que mejorar, pero la ley integral recoge que los hijos son víctimas por exposición a la violencia aunque no sea directamente contra ellos y venimos trabajando desde el principio en ello, los tres años que llevamos de ministerio. De hecho hemos dado un millón y medio a las comunidades para que mejoren la respuesta a estas víctimas.

-¿Cree que la recién estrenada ONU Mujeres servirá para algo?

-Servirá seguro, yo he estado allí y te das cuenta de que lo que hay detrás de la desigualdad y la violencia es una injusticia terrible y hay una clara conciencia de ello. Lo único que se está pidiendo, fíjese qué fácil y qué difícil, es que una mujer no tenga ningún tipo de discriminación respecto a un hombre. Además, ONU Mujeres es una institución referente para otros organismos internacionales y naciones: Hace estudios a nivel transnacional, reúne a personas de todo el mundo para hacer balances de políticas dirigidas a la corrección de la desigualdad, y son conclusiones que tienen mucho impacto.

-¿Por qué España sí tiene un organismo dedicado a esta lacra y otras naciones no? ¿Es que aquí hay más machismo?

-El país ha hecho de la violencia de género una prioridad y un problema de Estado, lo hemos puesto en primera línea de acción y somos referencia mundial en políticas de igualdad. Ahora mismo, España es el país con menos crímenes de toda la Unión Europea y otros similares al nuestro tienen de media entre 150 y 180 casos de homicidios de este tipo. No se puede imaginar la referencia que es España. Cuando estuve con ONU Mujeres en un congreso en Chicago, presenté un trabajo sobre las pulseras de seguimiento. Pues allí, en EEUU, alucinaban con lo que hemos desarrollado aquí y con lo eficaz que es esa aplicación en la prevención de agresiones.

-Como conclusión, ¿cree que han conseguido que menos personas tengan interiorizado eso de "mi marido me pega lo normal"?

-La sociedad ahora es más crítica y no se ve como tanta normalidad. Es verdad que aún no hay una crítica frontal a todo tipo de violencia, pero ese nivel de normalidad que existía antes lo hemos ido superando y es la clave.

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