Coronavirus

Torre Alháquime, el pueblo que se resiste al virus

  • Es el único municipio de toda la provincia gaditana que no ha tenido ningún caso de Coronavirus desde que se inició la pandemia en marzo. Los vecinos creen que en algún momento puede cambiar esta tendencia

Los socios de la Cooperativa La Torreña, trabajando en sus instalaciones Los socios de la Cooperativa La Torreña, trabajando en sus instalaciones

Los socios de la Cooperativa La Torreña, trabajando en sus instalaciones

Felipe es ‘Felipe, el de La Torreña’, uno de los tres Felipe que tiene el pueblo. “Un primo, mi hijo y yo somos los tres únicos Felipe con ese nombre aquí”, dice. Felipe montó junto con tres socios más hace 33 años La Torreña, una cooperativa de embutidos en Torre Alháquime y no le ha ido mal. Llevan tres décadas vendiendo chacinas y mantecas en las provincias de Cádiz, Málaga y Sevilla. Enfundados en monos verdes y mascarillas, los cuatro socios andan embutiendo la carne para hacer chorizos. Un día más, de una semana más, de un año más. Su cotidianidad se para sólo un rato para hablar de la pandemia.

Uno de los socios de la cooperativa La Torreña Uno de los socios de la cooperativa La Torreña

Uno de los socios de la cooperativa La Torreña / Ramón Aguilar

Torre Alháquime ha saltado a la palestra en los últimos tiempos porque se mantiene como el único pueblo de toda la provincia gaditana que no ha tenido todavía ningún caso oficial de Coronavirus, desde que saltara la pandemia allá por mediados de marzo. Es decir, nadie de los 790 vecinos ha dado positivo hasta la fecha. Una circunstancia que podría cambiar en cualquier momento ya que el ‘bicho’ no entiende de fronteras ni límites.

Una panorámica de este pueblo de 790 habitantes. Una panorámica de este pueblo de 790 habitantes.

Una panorámica de este pueblo de 790 habitantes. / Ramón Aguilar

“Estamos bastante contentos, pero un poco preocupados como todo el mundo porque esto no se sabe por dónde va a venir. Nosotros tenemos gente fuera como son los repartidores, vendedores, clientes que vienen y siempre estamos con un poquito de ¡ay!… Pero no tenemos miedo a recibir a nadie, preocupados porque no sabes por dónde te puedes contagiar. Hasta ahora estamos muy bien, esperemos que siga así”, confiesa el hombre que, a renglón seguido, cuenta que los momentos más duros del confinamiento notaron un descenso en el negocio como la mayoría de empresas del país. “Pero aguantamos el tirón”, añade.

Varias empleadas de la empresa Reyjam montando cestas de Navidad que distribuyen a distintos sitios. Varias empleadas de la empresa Reyjam montando cestas de Navidad que distribuyen a distintos sitios.

Varias empleadas de la empresa Reyjam montando cestas de Navidad que distribuyen a distintos sitios. / Ramón Aguilar

En otro punto del pueblo, tres mujeres acaban de estrenar la temporada navideña de trabajo. Seis manos que montan, una a una, las cestas de Navidad que algún agraciado recibirá de manos del jefe, comprará por gusto personal o le tocará en alguna rifa de bar o tienda de barrio. “Estamos casi aguantando la respiración porque hoy estamos, pero mañana no sabemos con el tema de la pandemia y se pueden caer los pedidos”, cuenta Eva, una de las empleadas de la empresa Reyjam, dedicada al montaje y la distribución de cestas de Navidad, la única de estas características en la Sierra. También distribuye jamones y elabora el exclusivo queso La Oveja Rosa.

Eva recuerda que se quedó durante el confinamiento sin trabajo porque se paró en seco la actividad, quedándose al 20%. Un dato: durante la campaña del año pasado se contrataron a siete mujeres, ahora son cuatro. “Otro confinamiento no por dios. En la economía se nota”, describe.

Tres empleadas de la firma torreña Reyjam Tres empleadas de la firma torreña Reyjam

Tres empleadas de la firma torreña Reyjam / Ramón Aguilar

Los vecinos de Torre Alháquime son como ‘los últimos de Filipina’ ante el virus. Los únicos que no se han contagiado pero, dicen, que en cualquier momento les puede tocar. A más de uno le ha rondado por la cabeza este verano ya que el pueblo andaba hasta arriba de gente de fuera que había decidido pasar sus vacaciones allí por tener segundas residencias o bien alquilando casa rural. “Ha habido mucha gente. Incluso, estaban algunos deseando que terminara agosto por el temor de que entrara el Covid”, explican estas mujeres. También expresan su preocupación por el ascenso de casos en pueblos de la zona. Ellas son madres con hijos que van a institutos de otros pueblos y hablan de las familias que para el médico o las compras han de salir fuera de la población. Pese a ello, no quieren “alardear de nada” de cómo lo han hecho en la localidad torreña para frenar al bicho y no contabilizar ningún caso de contagios. “Mañana nos puede tocar el virus. Nadie está libre de no cogerlo”, sentencian.

Vecinos en una calle Vecinos en una calle

Vecinos en una calle / Ramón Aguilar

El alcalde de Torre Alháquime, Pedro Barroso, rehuye a que se le coloquen méritos efectistas al pueblo por no tener aún ningún caso. Y quiere transmitir públicamente que esto “no es una victoria, esto no es una competición, es una pandemia contra la que hay que luchar con los medios que tenemos. El no tener ningún caso no se puede tomar como un triunfo”, alega. Eso sí, quiere destacar la ejemplaridad de sus vecinos en cuanto a que han seguido las recomendaciones sanitarias. “Nuestros ciudadanos han sido responsables y respetuosos y el Ayuntamiento ha puesto muchas medidas para frenar el virus, pero igual que otros pueblos. Tenemos que seguir cumpliendo las recomendaciones para que la pandemia se pueda controlar y no se extiende”.

El alcalde de Torre Alháquime, Pedro Barroso (PSOE) El alcalde de Torre Alháquime, Pedro Barroso (PSOE)

El alcalde de Torre Alháquime, Pedro Barroso (PSOE) / Ramón Aguilar

Torre Alháquime no se blindó para controlar los accesos de gente de fuera pero realizó en este tiempo medidas de contención, realizando tareas de desinfección de calles y edificios, que otra vez han vuelto. “Cerrar un pueblo era casi imposible porque la actividad agrícola y los comercios tenían que seguir. Tomamos muchas medidas como otros municipios con la instalación de arcos desinfectantes. Hemos hecho desde reparto de mascarillas a pagarle a los pequeños proveedores del Ayuntamiento para que no tuvieran problemas. Se ha hecho desinfección de calles por parte de los agricultores que no han bajado la guardia en ningún momento, hasta se le ha puesto un mosaico de agradecimiento. Ha habido campañas de concienciación en redes sociales. En los momentos más duros hemos apelado a la responsabilidad de todos. Aprovecho para hacer, también, un reconocimiento a la Policía Local y los vigilantes que han hecho un trabajo destacado. Creo que también ha habido un componente de suerte porque ha estado mucha gente aquí, este verano, y se mueven, también vecinos que tienen que salir a trabajar a otros pueblos”.

Una alfombra para desinfectar el calzado Una alfombra para desinfectar el calzado

Una alfombra para desinfectar el calzado / Ramón Aguilar

Pedro Barrosos va más allá y dice que el asunto de la pandemia se lo ha llegado a tomar de manera personal. “Los alcaldes tenemos que dar calidad a los vecinos y en estos momentos dar la cara y enfrentarnos con los medios que tenemos. Es anecdótico pero yo salgo a la calle y llamo la atención si veo a alguien que no lleva mascarilla”, asiente.

El regidor torreño tampoco ve una amenaza al que viene de fuera. “ No la hemos percibido. Este verano ha venido mucha gente, el pueblo ha cambiado, esta muy bonito. Vienen de fuera los médicos, los profesores y trabajadores municipales y no son una amenaza. O no la tomamos como eso. La gente tiene que ir a otros pueblos vecinos a hacer la compra, tiene que ir al hospital de Ronda… Por lo tanto, no es que estemos aislados del mundo, pero vivimos con este virus… Por otro lado, siempre se ha demandado que se visiten los pueblos pequeños”, apostilla.

Varias clientas comprando en un puesto del mercado local Varias clientas comprando en un puesto del mercado local

Varias clientas comprando en un puesto del mercado local / Ramón Aguilar

Ahora la cosa de las visitas anda más tranquila. Bien lo sabe Chari, una de las tenderas del mercado local, que despacha a Rocío, una clienta. Las dos coinciden en pensar que la responsabilidad personal de proteger al de al lado es muy importante para frenar el Covid-19.

Y entablan un diálogo. La tendera: “yo viajo, tengo que traer productos de otras localidades, y lo hago con sus medidas. Si todos pusiéramos de nuestra parte, habría menos contagios, pero no se hace. Los chavales de aquí se han concienciado mucho y no van a otros pueblos a divertirse. Son niños que se quedan y se reúnen en la vereda ancha a charlar, que en otro momento se irían a Olvera para salir como siempre han hecho. Mi hijo tiene 18 años y ahora se va al parque a jugar a las cartas y a charlar porque es lo que hay”.

Es lo que toca. Y Torre Alháquime se ha tomado a pecho la responsabilidad para luchar contra el virus.

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