Semana Santa

El obispo invita a vivir la Cuaresma "con la cruz del paro y de la crisis"

  • "Seamos creativos en la forma de colaboración" con los más afectados, pide Ceballos

El obispo diocesano, Antonio Ceballos, ha vuelto a hacer un llamamiento ante la situación actual y ha pedido a la comunidad cristiana que camine "bajo la cruz de la situación económica y del paro sin caer en el desánimo y en la tentación de cerrar los ojos ante uno de los grandes problemas sociales de nuestro tiempo". Por eso, invita a los miembros de la Iglesia gaditana a "cumplir con el deber de la solidaridad con los adultos que han perdido su puesto de trabajo y se encuentran desplazados de la sociedad que colaboraron a formar con su trabajo, o con aquellos, que habiendo dejado de recibir el subsidio de desempleo, se encuentran en dificultades para tener incluso los medios necesarios para la subsistencia". Para ello, pide que "seamos creativos en la forma de colaboración, no solo ser sensibles, sino concretos a la hora de colaborar, viviendo un testimonio de vida sencillo, sacrificado y austero para ayudar económicamente a los demás".

También hace referencia Antonio Ceballos en su carta pastoral con motivo del inicio de la Cuaresma a la limosna, que es "parte de la rica tradición cristiana" de este tiempo litúrgico. En esta ocasión, el obispo pide que se ahorre una pequeña cantidad económica diariamente, entregando el montante final en la jornada del Jueves Santo, en la colecta destinada al Fondo Diocesano de Solidaridad que Cáritas distribuye entre los proyectos de promoción a favor de personas y colectivos en situación de exclusión social.

Además, Ceballos pide un mayor compromiso. "Los difíciles tiempos que vivimos nos reclaman un mayor índice de compromiso con la realidad sufriente. Enfermos, mayores en soledad, jóvenes sin esperanza, hombres y mujeres que han perdido su empleo, niños abocados al fracaso escolar y una larga lista de sufrimientos esperan la ayuda desinteresada de la Iglesia. Es necesario salir de nuestras cómodas realidades y descubrir que podemos darnos en abundancia. Participar como voluntarios en proyectos e iniciativas sociales de la Iglesia y de otras entidades que buscan la justicia y la dignidad de nuestros hermanos, es también una forma adecuada y evangélica de testimoniar el amor de Dios".

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