Semana Santa

La apuesta por la restauración

  • Las intervenciones del Perdón y del Santo Entierro constituyen una de las claves de la Semana Santa de 2015

NOTORIOS han sido los grandes estrenos que a lo largo de las dos últimas décadas las cofradías han ido incorporando a su patrimonio. Solo por citar algunos ejemplos, podrían señalarse los nuevos pasos de las hermandades de Afligidos, Medinaceli, Huerto, Caridad, Prendimiento, Gran Poder, Perdón, Santo Entierro... Y no son los únicos. Podrían también citarse trabajos de bordado exquisitos, nuevas insignias, imaginería...

Pero al mismo tiempo que las hermandades impulsaban una transformación sin precedentes en la Semana Santa isleña, durante los últimos años se ha ido tomando conciencia también del valor de lo que ya se tenía, del rico patrimonio que atesoraban sus cofradías, a veces desde hacía siglos.

Es una doble vertiente que se ha traducido también en una importante labor restauradora que se ha podido ver en los últimos años y que ha acaparado los esfuerzos de no pocas hermandades. Este año, hay dos trabajos que destacan de modo sobresaliente: las intervenciones que se han llevado a cabo en las imágenes del Santísimo Cristo del Perdón y del Santo Entierro.

La primera -obra del escultor Antonio Bey realizada en 1954- verá esta tarde la luz en la salida procesional que esta popular cofradía realizará desde el barrio de La Casería. De ella se ha encargado un equipo formado por tres especialistas: Eduardo Martínez Pérez, Antonio Sánchez y Jesús Vidal.

Su trabajo -que comenzó allá por el mes de noviembre, cuando la talla fue temporalmente retirada del culto- se desarrollado durante cuatro meses en las dependencias de la hermandad anexas al templo de la Inmaculada. Allí se ha trabajado con minuciosidad en la puesta a punto de una imagen que acusaba el paso del tiempo y cuyo estado de conservación requería de urgencia esta intervención.

El equipo de restauradores que ha trabajado con la talla de Bey ha sabido devolverle a esta imagen su esplendor tras un trabajo más que interesante. Incluso -explican- se han podido recuperar algunos detalles que estaban presentes en la talla originariamente: gotas de sangre y lágrimas en el rostro.

Además se ha trabajado la policromía, que estaba muy dañada, y se han solucionado problemas habituales que dan la cara en la imaginería con el paso del tiempo. Hay que tener en cuenta además que la imagen del Santísimo Cristo del Perdón es una talla que ha 'sufrido' bastante a lo largo de los años habida cuenta de que cada tarde de Jueves Santo era izada sobre su paso procesional con unas pértigas ante la estrechez de la puerta original del templo.

Ahora, el Perdón ha recuperado la salud. Esta tarde lucirá su mejor cara en una prometedora tarde de Jueves Santo que la hermandad alumbra desde que terminaron los trabajos, hace tan solo unas semanas. Fue a mediados del pasado mes de marzo cuando la cofradía dio a conocer los resultados de la intervención en una conferencia que ofrecieron los tres restauradores en el Centro de Congresos en la que se pusieron sobre la mesa todos los detalles de la restauración, se mostraron fotografías del desarrollo de los trabajos y se apuntó la necesidad de seguir estudiando el trabajo artístico del escultor Antonio Bey, de la que el Perdón, sin lugar a dudas, es su gran obra.

La otra gran restauración que se ha llevado a cabo a lo largo de los últimos meses -y que también concluyó hace apenas un par de semanas- ha sido la de la imagen del Santísimo Cristo Yacente, titular de la hermandad del Santo Entierro, la obra que realizara Tomás de Cirartegui en 1792, autor también del Santísimo Cristo de la Expiración, como las últimas investigaciones llevadas a cabo por el historiador Fernando Mósig han puesto de manifiesto.

Esta otra intervención ha sido llevada a cabo por Pedro Manzano (curiosamente, el mismo especialista que se encargó de restaurar el Cristo de la Expiración hace un par de años. La talla, que se retiró del culto en el pasado verano, regresó a la iglesia conventual del Carmen para la reciente celebración del triduo cuaresmal de esta hermandad de penitencia. Mañana, volverá a procesionar.

Uno de los aspectos más llamativos ha sido la retirada del falso estofado del paño de pureza -el sudario del Cristo- y la recuperación de su color original, que se ha conseguido a través de los correspondientes análisis químicos.

Del mismo modo, se ha retirado la pasta que cubría los orificios de las manos y los pies, pues la imagen -como señala el informe de Pedro Manzano- fue concebida para la ceremonia del descendimiento de la cruz que se practicaba cada Viernes Santo, para lo que disponía de articulaciones en las extremidades superiores. Esta antigua práctica desaparece en los años 40, que es cuando se fijan los brazos a los hombros -perdiendo la movilidad que hasta entonces tenía- y se ciegan los agujeros de las manos y los pies. También se ha restituido la policromía.

Mañana, Viernes Santo, será también una salida verdaderamente excepcional para esta hermandad.

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