Semana Santa

El Río San Pedro se llenó de Amor

  • La barriada arropó a la asociación durante todo el recorrido por la feligresía de San Pedro Apóstol

Los cofrades de la barriada Río San Pedro de Puerto Real llegaban a la parroquia de San Pedro Apóstol con un semblante diferente del que tenían hace justo un año. Ayer no se miraba al cielo. Todos los ojos estaban puestos en el reloj. La misa que se celebraba como antesala a la procesión se alargó más de lo previsto y la salida se produjo con 45 minutos de retraso, algo nada habitual en el mundo cofrade. A las 20:45 horas se abrían las puertas del templo del Río San Pedro para iniciar el desfile que no pudieron realizar el pasado año a causa del tiempo.

Se iniciaba así el transcurrir del cortejo, compuesto por más de 150 hermanos, en el que destacaba el gran número de pequeños monaguillos que participaban.

La imponente talla del imaginero sevillano, Antonio Aguado, salía de la parroquia exornado por más de 800 claveles rojos, tras realizar una complicada maniobra para salvar la estrechez de la puerta. Un perfecto trabajo que realizaron el medio centenar de cargadores de la asociación, capitaneados por José Antonio Moreno Gallardo y Francisco Javier Melero Jiménez.

La banda de música Virgen de la Estrella, de Puerto Real, acompañaba al único paso de este desfile, en el que se estrenaron los cuatro hachones que no pudieron lucir el pasado año. A los pies del Cristo se apreciaba un singular detalle: un chapiri de la Legión, donado por dos hermanos legionarios de la asociación.

Los cofrades del Río volvían a hacer sus cultos externos, entremezclando los sonidos de las marchas procesionales con el rezo de las quince estaciones del Vía-Crucis, que recuerdan las diferentes etapas o momentos vividos por Jesucristo desde el momento en que fue aprehendido hasta su crucifixión y sepultura.

Aunque el itinerario no sufría demasiados cambios respecto a otros años, lo realizaron a la inversa del que hacían habitualmente. La idea de los cofrades era que la imagen del Cristo pasase por el paseo marítimo mientras caía el atardecer. El retraso en la salida hizo que no se pudiese disfrutar de esta insólita estampa.

Con el típico estilo gaditano, a paso de horquilla, la comitiva marchaba por las calles de la barriada Río San Pedro. Uruguay, Argentina, Brasil o la avenida Quinto Centenario son algunas por la que transcurrió la procesión, que estuvo arropada en todo momento por los vecinos de la barriada puertorrealeña y otros muchos ciudadanos deseosos de disfrutar de una de las primeras estaciones de penitencia de la provincia de Cádiz.

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