Jueves Santo

Oración al paso de Jesús Cautivo

  • El Medinaceli realiza la estación penitencial más larga de la Semana Santa

La joven hermandad del Medinaceli en pocos años ha conseguido hacerse un importante hueco dentro de la Semana Santa local. Un año más, y ya van cuatro con éste, Jesús Cautivo recorre las calles de la localidad sin acompañamiento musical y en un riguroso silencio sólo interrumpido por el rezo del Santo Rosario.

A las siete de la tarde, se abrían las puertas de la parroquia María Axiliadora y comenzaban a desfilar las distintas secciones de hermanos penitentes, con sus túnicas moradas, antifaces color hueso y el vistoso escapulario de la Esclavitud. El cortejo procesional estaba compuesto por casi ciento veinte personas, seguidos del paso de Cristo.

Sobre este severo paso de madera se dispone el monte carmesí creado por el gaditano Antonio Vela, artificial elevación formada por unos tres mil quinientos claveles rojos. Sobre él la figura de Jesús Cautivo, con sus manos atadas y ataviado por Juan Díaz con su distintiva túnica morada, cordón dorado al cuello y escapulario. Cuatro plateados faroles en las esquinas del trono dan tenue luz a Jesucristo una vez caída la noche.

Dos cuadrillas de veintiocho costaleros cada una, dirigidas por su capataz, Fernando Sánchez Rondán, se van alternando en la dura (aunque grata) labor de guiar a su titular por el largo recorrido que les mantendrá más de siete horas en las calles puertorrealeñas.

Como es habitual en las nuevas hermandades, la colaboración de otras cofradías es indispensable. Así hay que destacar la ayuda prestada por las de Soledad, Dolores y Carmen de Puerto Real, además del Medinaceli de Cádiz, cediendo distintos enseres para dar mayor brillantez y solemnidad a la procesión.

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