Martes Santo

Caído

  • El paso de misterio estrenaba el tallado de la canasta, e iba escoltado por alumnos de la Academia de la Policía Nacional de Avila

La cofradía de Jesús Caído comenzó la jornada del Martes Santo al mediodía con el acto de entrega del bastón de mando por parte del rector de la Universidad de Cádiz, Eduardo González Mazo, a la imagen titular de la hermandad, que lo procesionó en el frontal del paso de misterio en la estación penitencial.

El acto contó con la presencia del director espiritual de la cofradía, el marianista Luis Castro, así como del hermano mayor, Pedro Reynoso, y su junta de gobierno. Tanto el sacerdote como el rector, que por vez primera participaba en la ceremonia, basaron sus intervenciones en la verdad y la libertad, el binomio resaltado por el Papa Benedicto XVI en su reciente viaje a Cuba,  que el sacerdote dijo que era la mejor manera de alcanzar a Dios y González  Mazo calificó como la columna en la que apoyarse.

Por la tarde, antes de la salida, Luis Castro y el también sacerdote marianista Rafael Iglesias, hermano de la cofradía, concelebraron la Eucaristía en presencia de numerosos hermanos y devotos, entre ellos Ignacio Rodríguez Piñero, uno de los refundadores de la hermandad.

Tras la misma se empezó a formar el cortejo, que abrían las tres habituales cruces de madera a las que seguían los penitentes que acompañaban a Jesús Caído, portando cirios de color rojo. Una treintena de pequeños penitentes precedían a la presidencia, formada por el diversas representaciones de la Universidad de Cádiz, incluida el Aula de Mayores Gaudeamus Igitur, el marianista Rafael Iglesia y el hermano mayor, a la que seguía el grupo de acólitas.

José Asencio dirigió la salida del paso de misterio, que estrenaba el tallado de la canasta, y que iba escoltado por alumnos de la Academia de la Policía Nacional de Avila, al igual que el de la Virgen de los Desamparados, interpretando la agrupación musical Virgen de la Oliva de Vejer la marcha Jesús Caído mientras que a la cruz se le colocaba ya en la calle uno de los brazos y Cádiz por San Francisco, de Miguel Angel Román, cuando el paso comenzó a avanzar.

A la derecha de la puerta de San Antonio, por la que partió el cortejo, se había acotado una zona para que pudieran presenciar la salida miembros de la Asociación gaditana de Espína Bífida con la que colabora la hermandad, y por ellas salieron también las secciones que precedían al paso con la imagen de la Virgen de los Desamparados, con cirios de cera blanca, en cuya distribución colaboraron hermanos de la Vera-Cruz, al igual que con las secciones del Cristo.

A las cinco y cuarto de la tarde salía el grupo de acólitas y Juan de Dios Baro dirigía la maniobra de salida del paso, profusamente exornado con rosas, al que seguía la banda de música municipal de Chiclana Maestro Enrique Montero. Quince minutos después todo el cortejo caminaba ya hacia la Catedral.

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