Una tarde de aniversarios

Soledad celebra el cincuentenario de la Redención y Desamparados las bodas de plata del Cristo de la Sangre

El paso del Santísimo Cristo de la Sangre, en la plaza de San José.
El paso del Santísimo Cristo de la Sangre, en la plaza de San José.
Arturo Rivera

3jornada de efemérides cofradieras, 03 de abril 2015 - 01:00

UN doble aniversario confluirá en la última gran tarde de la Semana Santa isleña: el cincuentenario del misterio de la Redención y las bodas de plata del Santísimo Cristo de la Sangre. Ambos marcarán la multitudinaria jornada cofrade del luto y la solemnidad que esta tarde se repartirá por el centro de una ciudad que se despide ya de sus tardes de procesiones. Y ambos, curiosamente, presentan rasgos comunes que han ido dando forma al Viernes Santo con el paso de los años hasta convertirlo en una tarde indispensable de la Semana Santa isleña.

La primera coincidencia es que se trata de dos hermandades eminentemente marianas -Soledad y Desamparados- que miran ahora, en esta efemérides, a sus titulares cristíferos para poner de manifiesto una realidad de la que hace tiempo que sus hermanos han tomado conciencia: que tanto el paso de misterio de la Redención como el crucificado del Santísimo Cristo de la Sangre brillan con luz propia en el seno de la cofradía y tiene su propia identidad en la tarde irrepetible del Viernes Santo, en la que -por cierto- encajaron como un guante, como si siempre hubiesen estado ahí.

El hermano mayor de la Soledad, Antonio Pérez Vila, aludía a esta realidad durante la pasada Cuaresma -semanas que han acogido el grueso de los actos conmemorativos de este aniversario- para subrayar una de las claves de este cincuenta aniversario: que Redención es Redención desde hace ya muchos años y no solo el Cristo de la Soledad.

El trabajo desarrollado por las sucesivas juntas de gobierno a lo largo de las dos últimas décadas ha sido decisivo en este sentido al abordar proyectos como la ejecución de un nuevo paso de misterio, incluir nuevas imágenes secundarias, promover los cultos internos dedicados al Señor...

No deja de resultar llamativa la historia de la hermandad de la Soledad, la más antigua de San Fernando, que desde sus orígenes intentó dotar a su cortejo procesional de la imagen de un Cristo Yacente. Fueron los años del histórico conflicto con la hermandad del Santo Entierro y con el padre Parodi que ahora se conocen con todo lujo de detalles gracias a las investigaciones que está llevando a cabo Fernando Mósig, que próximamente publicará un libro sobre la Soledad con el que esta cofradía pondrá el punto final a las bodas de oro de su misterio.

Ese anhelo de la Soledad por contar con la imagen de un Cristo yacente al que rendir culto no se vio colmado hasta los años 60, la época en la que la hermandad afrontó una serie de cambios decisivos para transformarse en la cofradía que es hoy día. La ejecución del misterio fue encargada al célebre y prolífico imaginero sevillano Castillo Lastrucci. Fue, de hecho, una de las últimas tallas que salieron de su taller antes de su fallecimiento. El conjunto, posteriormente, fue completado por Alfonso Berraquero. Más recientemente, Juan Carlos García Díaz realizó también la talla de Santa Marta para el paso. El resultado ha sido una de las escenas más plásticas y conmovedoras que procesionan en la Semana Santa de San Fernando.

El cincuenta aniversario que se ha venido celebrando durante la pasada Cuaresma -y que concluirá en el próximo mes de mayo- ha contado con dos citas excepcionales. La primera de todas ha sido una exposición que la Soledad ha mostrado en las instalaciones municipales del Centro de Congresos bajo el nombre de El legado de una devoción. En la muestra se han exhibido los enseres, las imágenes secundarias, detalles del ajuar de la hermandad... Y una curiosa colección de documentos históricos que incluía documentos que por primera vez salían del completo archivo que posee esta hermandad. La segunda gran cita ha sido un concierto de la antigua banda del Soria 9 que tuvo lugar en el Teatro de Las Cortes.

El otro gran aniversario que se celebra esta tarde se asienta en la antigua capilla de San José, donde la hermandad de los Desamparados tiene su sede canónica. El 25 aniversario de la bendición del Santísimo Cristo de la Sangre recuerda también a esas fechas decisivas en las que la hermandad empieza a tomar forma y a impregnar a la jornada del Viernes Santo de una nueva identidad.

La impresionante estampa del monumental crucificado de Alfonso Berraquero que se desplaza despacio y en silencio por el centro de la ciudad ha pasado también a ser imprescindible en la tarde del Viernes Santo. Es casi un icono de la jornada. Parece como si siempre hubiese estado ahí.

Y las bodas de plata del titular de la gremial de la sanidad estarán muy presentes en la salida procesional que realizará esta tarde y que, de manera excepcional, ha sido anunciada en la pasada Cuaresma con la edición de un cartel conmemorativo ilustrado por una fotografía de Sergio Gutiérrez.

La junta de gobierno que preside Juan Emilio López , además, tiene previsto celebrar unos cultos extraordinarios coincidiendo con la festividad del Corpus Christi. Hay que recordar que hace tan solo cinco años, en 2010, la hermandad se vio inmersa también en la celebración de su 25 aniversario fundacional.

No hay Semana Santa que no incluya la celebración de algunas efemérides. A las cofradías les gusta recordar sus fechas redondas. Es una manera de mirar al pasado para tomar conciencia del trabajo realizado, pero también de encarar al futuro.

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