Los ojos que todo lo ven
El cortejo procesional no se improvisa, se diseña durante varios meses y en muchas reuniones El fiscal es la persona encargada de llevar la procesión de la salida a la recogida
El cargo suena a mucha seriedad, como ocurre con su homónimo en temas judiciales. Las cofradías tienen un fiscal. Que fiscaliza, no se crean. Las cuentas, por ejemplo. Y es, además, durante todo el año, una especie de vigilante de las normas, del buen gusto, del orden, del protocolo. Y como añadido a estas tareas, es el máximo responsable del momento cumbre de una cofradía en los doce meses del año: la salida procesional. Porque los cortejos no se ponen en la calle por arte de magia. Ni se improvisan. Detrás hay un trabajo concienzudo, estudiado para evitar contratiempos. Hablamos con cuatro fiscales de otras tantas hermandades gaditanas para que el lector sepa cómo se cuece lo que está presenciando.
Fernando Díaz, Sanidad: "Todos sabemos qué tenemos qué hacer ante cualquier contratiempo, incluso los capataces"
Son varios meses de preparación. De reuniones previas con el mayordomo para consensuar el itinerario que propondrán a la Junta de Gobierno, que tendrá la última palabra. Muchas reuniones de fiscalía, la última con los jefes de sección (diputados de tramo para unos, tradicionalmente hermanos varilla) para dar las instrucciones precisas. Así se organiza la procesión de la cofradía de Sanidad. "Tengo mi adjunto en la calle, los diputados de paso y los diputados de cruz de de guía. Todos ellos y yo estamos conectados con walkie-talkies", explica Fernando Díaz, el fiscal. Cada hermandad tiene sus singularidades, que hacen que las labores de los fiscales sean distintas en cada caso. En Sanidad, la peculiaridad radica en que mientras el misterio anda a paso horquilla, el de palio lo hace acompañado por una banda. "Así, el cortejo corre más por delante. Hay que estar muy atento para que no se rompa la procesión, para ello se impone el efecto acordeón", cuenta Díaz.
Ante cualquier adversidad en la calle, es "fundamental" mantener la calma. "Jamás se improvisa. Todos sabemos qué tenemos qué hacer ante los contratiempos, incluidos los capataces. La decisión última pertenece al fiscal, pero antes tengo claro que hablaría con el hermano mayor y el mayordomo", admite. Sanidad saldrá este año por vez primera con un plan de lluvia diseñado de antemano. "Lluvia imprevista, claro, pues con amenaza de aguacero sería muy raro que saliésemos a la calle", se apresura a aclarar. Se ha solcitado al Consejo que una serie de calles de alrededor del itinerario estén despejadas. "Aunque en nuestro caso es complicado pues la altura de la cruz del Señor impide al paso resguardarse en la mayoría de las iglesias de la ciudad. Prácticamente sólo podríamos refugiarnos en Catedral y en Santa Cruz, nuestro templo", añade.
Sobre su cargo en la hermandad, Díaz reconoce que es "de mucha responsabilidad". Vive el cortejo "con una tensión enorme para que no pase nada en la calle. Que no haya lesiones de cargadores, retrasos en las horas. Sinceramente, para mí es un alivio ver entrar al último paso. Pero me acompaña un excepcional equipo de fiscalía que me da todas las garantías".
Rafael Alcaraz, Despojado: "Nos beneficia la forma de andar, que cansa menos a la cuadrilla. El doble paso ha sido una buena solución"
La joven hermandad del Despojado tiene a Rafael Alcaraz como fiscal desde el año 2013. La distancia que debe recorrer la cofradía desde Salesianos al casco histórico y vuelta después hacen que su labor como responsable de la procesión sea un poco distinta a la del resto de fiscales. "Me ayuda mucho el hecho de llevar un cortejo recogido, me gustan que los hermanos vayan juntos. Una procesión con un solo paso es más fácil de llevar", expone. Viniendo de tan lejos y permaneciendo tantas horas en la calle, cumplir con los horarios no es tarea fácil. "Nos beneficia la forma de andar, que cansa menos a los cargadores. Andamos más que paramos. El doble paso sin perder la carga al hombro ha aportado una solución", plantea. Dice Alcaraz que una de las claves es la "plena confianza" en el capataz del único paso, Joaquín Cortés. "Es que él es parte de la hermandad. Y además es el mayordomo".
Para cumplir con el reloj del Consejo de Hermandades, este fiscal lleva encima un cuadrante de horarios. "Sé dónde y a qué hora tengo que estar a cada momento, y voy avisando al capataz y a los jefes de sección para cumplir los horarios. Voy apuntando las incidencias durante el recorrido para corregirlas de cara al siguiente año". Antes de la salida, asegura servirse de Google Earth "para trazar distancias".
La lluvia sería una prueba de fuego, pero sería muy complicado que sorprendiera a esta hermandad. "Viniendo de tan lejos esta cofradía no se expondría si los partes meteorológicos fuesen desfavorables", señala.
Alcaraz reconoce que el primer año estuvo bastante nervioso, estado que ha corregido con el tiempo. Eso sí, admite que respira cuando entra el paso en la iglesia para la recogida.
Juan Durio, Vera-Cruz: "Procuramos que el tiempo de paso sea el menor, por el bien del público y de los hermanos"
La cofradía de Vera-Cruz se distingue por realizar, antes de la salida y en altar, la ceremonia de entrega de la procesión del mayordomo al fiscal, que es Juan Durio, en el cargo desde hace cuatro años. Diseña el cortejo junto al mayordomo, Pablo Castellanos, pero en realidad toda la junta de gobierno participa, que debe aprobar todo lo que ambos propongan. El de esta hermandad no es un desfile cualquiera para vigilar y controlar. Está plagado de detalles y simbología. Mucha liturgia y hermanos que portan insignias o símbolos que no son el tradicional cirio. Cumplir con los horarios, el discurrir del cortejo y que los pasos vayan bien son los principales retos de Durio en la tarde-noche del Lunes Santo gaditano.
"Me preocupa el tiempo de estancia en la calle. Procuramos que sea el menor por el bien del público y de los hermanos que procesionan. Tenemos un tiempo de paso estimado en 35 minutos, que tratándose de Cádiz no está nada mal. Los parones aburren a los espectadores y cansan a los hermanos", afirma. De ahí que tenga en la cabeza recorridos alternativos. "Cuando pasamos por San Francisco ya han desfilado por ahí tres cofradías más y la predisposición del público ya no es la misma después de tantas horas. Hemos estudiado en más de una ocasión bajar por la calle Rosario, para dar otro aliciente a la jornada, para que el público se mueva un poco en esa zona. No lo descartamos", avisa.
Nunca le ha cogido lluvia como fiscal. Vera-Cruz tiene un plan alternativo dependiendo de la altura a la que le sorprenda un aguacero. Y es muy sencillo, pues no tiene otra opción que regresar al convento de San Francisco, refugiarse en Catedral o volver corriendo al templo franciscano. No hay otra, pues como dice Juan Durio "los pasos no caben en ninguna iglesia".
En la procesión usan el walkie además de Juan Durio, el diputado de cruz de guía, el segundo fiscal y un enlace. "Es curioso porque la conexión se suele perder por Cristóbal Colón y Cobos. Ahí, el enlace se encarga de hacer de antena", apunta.
David de la Fuente, Humildad: "Suelo ir más cerca del paso de palio, pues creo que es más fácil mandar una cofradía desde atrás"
Cumplía ayer su octava salida procesional como fiscal de la cofradía de Humildad y Paciencia quien antes fue durante nueve años hermanos mayor. David de la Fuente presume de tener "un gran equipo", siendo su mejor apoyo en el cortejo Elvira Almagro, vocal adjunto a fiscalía. Se ayuda también de los enlaces de fiscalía, que recorren el cortejo de punta a punta y a los que los jefes de sección les cuentan las incidencias. Tiene claro que "siempre tienes que saber dónde están la cruz de guía y los pasos". Su referencia es muy clara. "Suelo ir más cerca el palio, es más fácil mandar la cofradía desde atrás. Mi abuelo, Manolo Carrasco, que fue fiscal en Humildad, Perdón y Columna, siempre me decía que en la calle manda el paso de palio", destaca. En el caso de Humildad las cuadrillas de ambos pasos aportan tranquilidad y seguridad en la calle. "Mi última preocupación en la calle son los pasos. Si no llueve y los pasos van bien, el riesgo de problemas se minimiza", dice De la Fuente. Como la de Sanidad y otras hermandades, esta corporación también tiene diseñado un plan de lluvia.
Reconoce que la tensión propicia escasos momentos de disfrute en la procesión. "Si estás en Candelaria, tienes que estar ya pensando en el Palillero. Y así sucesivamente. Ya al regreso es cuando me tranquilizo un poco porque sólo queda bajar a San Agustín, ves que va bien la cosa y que ya es difícil, si no ha ocurrido nada, que haya percance alguno. Entra el paso y te quitas un peso de encima", resalta. Y entre las ventajas, la libertad para moverse por el cortejo, que le permite "vivir estampas privilegiadas que la mayoría de hermanos no pueden vivir".
Como curiosidad, cuando el cortejo de Humildad y Paciencia se alarga se pierde la cobertura de los walkie. Para eso están los enlaces. Entre lo divino y lo humano, lo tecnológico. No queda otro remedio para controlar un cortejo, que es la materialización de un sueño de un año entero.
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