El administrador apostólico de la diócesis de Cádiz pide a las cofradías "nuevos protagonismos en la vida social"
Ramón Valdivia comparte un mensaje con los cofrades en el inicio de la Cuaresma en el que pide "tomar en serio la estación de penitencia" y vivir la hermandad "en favor del bien común a través del diálogo, la escucha y la caridad"
Así se presenta la Cuaresma en Cádiz
El obispo Ramón Valdivia vive su primera Cuaresma como administrador apostólico de la diócesis de Cádiz y Ceuta; al igual que la diócesis inicia este miércoles de Ceniza su primera Cuaresma sin Zornoza al frente y sin obispo, con la tutela de Valdivia, que en el inicio de este tiempo litúrgico ha querido compartir un mensaje que anima y guía a las hermandades en la labor que tienen ante sí en el momento actual.
Ha querido Valdivia situar a las hermandades y al papel que desempeñan actualmente dentro de este tiempo de Cuaresma, recordando que estamos es días propicios "para volver al seno de la Iglesia, a frecuentar los sacramentos, a ponernos a servir a los demás a través de obras de caridad, y también, para abandonar la frialdad de nuestra independencia y encontrarnos con los hermanos, en la parroquia o en la casa de hermandad". Y, por eso, aunque considera que "para vivir bien el estilo cofrade no es bueno encontrarnos sólo en el tiempo de Cuaresma o en el momento de la salida procesional", sí apuesta por la Cuaresma sirva de invitación "a compartir el tiempo con los que están llamados a ser tus hermanos, y lo son, por la fe".
De hecho, ha puesto en valor el administrador apostólico la labor que vienen realizando las cofradías, que "conscientes de la importancia que tienen en la vida social se van haciendo presentes en necesidades que cubrieron antaño, cuando fueron fundadas como corporaciones gremiales o vecinales para ayudarse mutuamente". Por eso, en contra del reproche habital de que las cofradías adolecen de una "pasividad ante la transformación del mundo", se muestra Valdivia convencido de que las hermandades "también hoy pueden adquirir nuevos protagonismos en la vida social".
"Mientras que el individualismo de nuestro tiempo exige abandonar por el camino a quienes obstaculizan nuestro fin, la experiencia cristiana de las hermandades y cofradías debe mirar el origen de su fundación, y darse cuenta de que, si somos hermanos, es porque tenemos un mismo Padre", lanza Ramón Valdivia, que invita a vivir las cofradías "dejando atrás nuestros proyectos, incluso nuestra forma de hacer las cosas, en favor del bien común a través del diálogo, la escucha y la caridad".
También pone el foco el administrador de la diócesis en la estación de penitencia que realizarán las hermandades esta próxima Semana Santa, que considera "especialmente importante" y "uno de los servicios más importantes que ofrece la hermandad: organizar para los hermanos un tiempo de penitencia personal, un tiempo en el que el cristiano se reconoce pecador y pide luz (que lleva en sus manos) para que comience una nueva vida". Por eso cree que "tomar en serio la estación de penitencia es un precioso camino de santidad". "Acompañamos con nuestro dolor a Jesús, pero ese camino llega también a la alegría de la Pascua. La Pascua no supone el fin del camino cofrade, sino que le da sentido y verdadera esperanza", añade.
"La Cuaresma es un tiempo precioso que nos invita a hacer memoria, modificar nuestras conductas y transformar la sociedad en la que vivimos mediante la fe en la Resurrección de Cristo", afirma el escrito dirigido a las hermandades, en el que también se recuerda que en este tiempo litúrgico que comienza hoy se invita "a todos los católicos a prepararnos para vivir personal y comunitariamente la Semana Santa, en primer lugar, dejando un espacio para que, en el silencio de la oración, hable nuestra conciencia a la que, a veces acallamos con las prisas y con el ruido de fondo que parece que ayuda a tapar nuestros errores". "La Cuaresma es un momento oportuno para ser valientes y ponernos de frente a lo que hemos hecho mal y abrir las puertas de nuestro corazón para que entre la luz amorosa de Cristo, siempre dispuesto al perdón y a la misericordia", añade, invitando al ayuno, la oración y la limosna, que son "las armas de la luz".
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