Manuel A. García López | Presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de San Fernando "Ha sido un año difícil pero veo a las hermandades con mucho ánimo y esperanza"

  • Teme el desapego hacia las cofradías que pueda dejar la pandemia, aunque asegura que a pesar de la critica situación siguen "muy activas y dinámicas"

Manuel A. García López, presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de San Fernando. Manuel A. García López, presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de San Fernando.

Manuel A. García López, presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de San Fernando. / Sonia Ramos (San Fernando)

Son dos años sin Semana Santa. Mejor dicho, sin procesiones de Semana Santa. ¿Se hace cuesta arriba?

Son dos años sin cofradías en la calle, sin procesiones de Semana Santa, pero no dos años sin trabajar por las hermandades. Seguimos al pie del cañón. Acompañando a las hermandades, ayudándolas, asesorándolas... Luchando, en definitiva, por las hermandades de San Fernando; por las de penitencia y por las de gloria. Porque –no se olvide– son dos años sin procesiones de Semana Santa pero también –todo parece indicar que va a ser así– dos años también sin las glorias. Pero sí, evidentemente es una Semana Santa complicada. Hemos pasado un año difícil y quedan además todavía tiempos complicados. No sé si este año es más duro o lo fue el año pasado. Va a ser el segundo sin salir a la calle aunque, gracias a Dios, a pesar de las restricciones, vamos a poder visitar a los titulares en los templos y vamos a poder asistir a los actos y cultos que organizan las hermandades... Eso, en cierto modo, te lleva a tener un poco más de esperanza y de alegría al poder compartir también ese sentimiento nuestro.

¿Cómo andan los ánimos de las hermandades?

Pues muy altos, la verdad. Veo a las hermandades muy activas y dinámicas, con el ánimo muy alto y con muchísima esperanza. Lo pude comprobar personalmente el Domingo de Pasión al visitar a las que en este día montaron sus altares para la veneración de sus titulares. Y me sorprendió, sinceramente, porque vi un sentimiento de alegría, de esperanza. Las hermandades –y el propio Consejo– se están reinventado para reforzar la vinculación con sus hermanos, se han volcado con las obras sociales... Se han arremangado y se han puesto manos a la obra. Evidentemente eso no quita esa tristeza, esa preocupación que pueda existir, no ya por no poder salir a la calle, sino ante todo lo que estamos viviendo: la situación sanitaria, las personas que están enfermas, los fallecidos... Y la situación económica, que también repercute en las hermandades. Algunas se sustentan en sus salidas y lo están notando en sus nóminas de hermanos. Por eso creo que en ese recorrido que comienza ahora, de aquí a la Cuaresma del próximo año, tenemos que seguir con ese mismo entusiasmo, con ese ánimo y transmitiendo ese mensaje de alegría y esperanza.

"Acatamos pero no compartimos la decisión del Arciprestazgo al no autorizar los altares para recrear la Pasión"

Ha hablado de esa repercusión económica que tiene en las hermandades dos años sin Semana Santa. Hay algunas voces que ya han dado la voz de alarma en este sentido.

Algunas hermandades notan más esas consecuencias económicas que otras, claro. Pero la crisis no solo es sanitaria y económica. En nuestro caso –que es lo que más me preocupa– hay además una crisis espiritual, de alejamiento de la Iglesia, de alejamiento de las hermandades.

Las restricciones han afectado también a la vida de hermandad, claro.

Y es de lo que más se echa en falta: esa convivencia, esa fraternidad, poder compartir las experiencias, esos ratos a lo mejor después de una reunión o de unos cultos, con los montajes... Pero hay que adaptarse a la situación, no queda otra.

El Obispado decretó la suspensión de los actos de culto externo, incluidas las procesiones de la Semana Santa, tras las Navidades, aunque a esas alturas ya todo el mundo lo tenía asumido. Supongo que, evidentemente, también el Consejo y las hermandades.

Todos esperábamos esa suspensión, claro. No fue ninguna sorpresa. La situación no era buena desde tiempo antes y era algo asumido. Pero era el Obispado el que tenía que hacerlo de manera unánime y generalizada para toda la diócesis. No fue así el año pasado, cuando la decisión de suspender las salidas se dejó desde el Obispado en manos de los Consejos Locales de Hermandades. Así que no hubo una sino toda una cadena de suspensiones: Chiclana, Puerto Real, San Fernando... Una detrás de otra. La sorpresa fue que en el caso de Cádiz sí emitió el Obispado un comunicado conjunto con el Consejo de Hermandades. Nosotros reclamamos a través del Secretariado de Hermandades porque no entendíamos que se hiciera así. Y afortunadamente este año sí se ha hecho de manera generalizada.

Manuel A. García López, presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de San Fernando. Manuel A. García López, presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de San Fernando.

Manuel A. García López, presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de San Fernando. / Sonia Ramos (San Fernando)

En un primer momento, el Consejo siguió adelante con los actos de Cuaresma previstos...

Nosotros trabajábamos en los principales actos de la Cuaresma que hacemos siempre –la presentación del cartel, el vía crucis de las hermandades y el Pregón de la Semana Santa– teniendo en cuenta los distintos escenarios, desde el más favorable, aunque sabíamos que no iba a ser viable, hasta el que finalmente nos hemos encontrado, que pasa por la suspensión del Pregón, por la presentación del cartel en una rueda de prensa –no en un acto público– y por el vía crucis que hicimos con el Lignum Crucis de la Vera Cruz, sin que lo presidiera la imagen titular de una hermandad, que en este caso hubiera sido Tres Caídas.

¿Qué pasó con esa idea de recrear con altares la escenas de la Pasión en Semana Santa?

Vista la situación planteamos la posibilidad de que en Semana Santa las hermandades pudieran recrear en sus parroquias escenas de la Pasión relacionadas con sus misterios. Vimos la idea en la junta permanente y –primero– se la planteamos al arcipreste. Como le comentaba antes, pretendíamos que fuera un incentivo para ayudar a activar la vida de hermandad tras dos años sin Semana Santa y que, además, sirviera espiritualmente como catequesis plástica para estos días. La propuesta consiguió la aprobación unánime de los hermanos mayores. Contábamos con un grupo de trabajo formado por personal cualificado –integrado por profesionales procedentes de distintos ámbitos: médicos, seguridad ciudadana...– para ver las distintas posibilidades a desarrollar con la idea de coordinarlas con la Mesa Local de Seguridad del Ayuntamiento. Pero cuando lo llevamos al Arciprestazgo, sorprendentemente, no fue autorizado. Evidentemente, desde el Consejo acatamos y aceptamos esa decisión, como no podía ser de otra manera. Pero desde luego no la compartimos, porque no estábamos diciendo que quisiéramos montar sino que nos dejaran trabajar para ver la posibilidades que existían, con personas cualificadas e incluso en coordinación con el Ayuntamiento. Por eso no entendemos la negativa. La idea era hacer algo conjunto y organizado, utilizando incluso las vallas de la Carrera Oficial para acotar las entradas y salidas de los templos, controlando los aforos, con personas que pudieran hacer de guías para explicar el sentido de la catequesis de cada uno de los altares... Pero no ha podido ser porque el Arciprestazgo no ha autorizado que trabajemos en ese sentido. Aunque ahora en Semana Santa vamos a ver que muchas hermandades, de manera particular, van a montar sus altares en las iglesias.

"Hay que aprovechar el momento: hace un año ni siquiera teníamos esto, estábamos encerrados en casa"

Se ha presentado también este Sábado de Pasión 'Insula Fidei', el atlas del patrimonio de las hermandades, que es otro proyecto del Consejo.

Es un libro que va a quedar para la historia. Recoge el patrimonio de todas las hermandades una publicación inédita con en torno a 300 páginas y fotografías a todo color. Una obra que se ha coordinado desde la vocalía de Patrimonio del Consejo de Hermandades y que cuenta con un gran trabajo previo de documentación e investigación en el que han participado varios profesionales y especialistas. Es un compendio único, verdaderamente.

Ha sido también un año en el que las hermandades se han volcado con la acción social.

Tanto el Consejo como las hermandades vieron que la acción social, en un momento como este, era fundamental. Todos, desde siempre, hemos hecho esas aportaciones a las Cáritas parroquiales, al comedor El Pan Nuestro, al albergue Federico Ozanam, a Red Madre... Y más ahora. Desde el Consejo de Hermandades pusimos en marcha la campaña Juntos Sumamos, que se lleva a cabo con aportaciones de prácticamente todas las hermandades. Ahora, coincidiendo con el Día del Amor Fraterno que se celebra el Jueves Santo, vamos a hacer una nueva entrega. Con esta campaña hemos querido poner el foco en las necesidades que tenían estas instituciones que se dedican a atender a los más necesitados. Es decir, que antes les hemos preguntado qué es lo que necesitaban, qué les hacía falta... Así que no solo le hemos llevado víveres y productos de primera necesidad sino también mascarillas, material de protección... En Cáritas una vez nos pidieron que les lleváramos patatas, huevos y salchichas para las familias que atiende en San Fernando. E hicimos las compras en el Mercado de San Fernando, para ayudar también así a los detallistas en estos momentos, al comercio local, que también lo está pasando mal. Incluso con el mismo proyecto del atlas patrimonial de las hermandades, que es un libro que va a salir a la venta, la idea es que la recaudación –que esperamos que sea un volumen importante– se destine a un acción concreta de caridad que aún no hemos decidido.

"La vida de hermandad, la fraternidad, la convivencia... Es de lo que más se echa en falta”

Y el presidente del Consejo, qué consejo da a los cofrades en esta segunda Semana Santa sin procesiones en la calle.

Pues que se disfrute. Creo que se puede disfrutar a pesar de todo y, por supuesto, cumpliendo con las restricciones que existen por la pandemia. Es una oportunidad para aprender y no solo lo digo de boca: creo que es un momento de oportunidades, de aprender de esta nueva situación. Hay que aprovechar el momento. Mire, el año pasado ni siquiera teníamos esto, estábamos todos encerrados en casa... Ahora vamos a vivir una Semana Santa diferente, sí; pero vamos a estar junto a nuestros titulares, en las iglesias. Y, por supuesto, es un momento de vivir plenamente los Oficios de la Semana Santa y de celebrar la Resurrección.

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