San Fernando

La zambomba se pone normas

  • El auge de las zambombas lleva a la alcaldesa a dictar un bando -el primero del mandato- en el que se regula su celebración y se establecen límites

Hace poco más de una década nadie hablaba de zambombas en La Isla, pero la costumbre navideña jerezana se ha impuesto sin complejo alguno hasta alcanzar cotas insospechadas. Hay zambombas solidarias y de pago, organizadas por hermandades, parroquias, asociaciones de vecinos, peñas, bares... Las primeras ya se han celebrado, adelantándose a la temporada como el Black Friday. Y durante los próximos fines de semana se prevé una auténtica avalancha.

Este auge ha llevado al Ayuntamiento a marcar los límites. De hecho, no deja de ser curioso que el primer bando dictado por la nueva alcaldesa -el 20 de noviembre- sea para incidir en la necesidad de poner unas normas a esta proliferación de zambombas de forma que se garantice el cumplimiento de la normativa vigente, la seguridad de los espectáculos públicos y se respeten las normas básicas de convivencia ciudadana.

No es la primera vez que desde el Consistorio se intenta controlar este tipo de celebraciones navideñas. Ya durante el anterior mandato, en diciembre de 2013, el equipo de gobierno tuvo que adoptar medidas parecidas ante la multiplicación de zambombas y la necesidad -y responsabilidad- de introducir cierta regulación.

El bando dictado por la regidora excluye de estas normas a los establecimientos públicos que ya tienen licencia de sala de fiestas, salón de celebraciones, pub o bar con música "pues en tal caso la celebración no implica alteración del local, no se precisa de adecuación determinada, ni modificación de sus características técnicas y, por tanto, no tendría la consideración de espectáculo público".

Pero sí regula y pone condiciones a las zambombas que se pretenden celebrar en aquellos establecimientos que no tienen autorización para celebrar actividades con música -ya sean bares, cafeterías o restaurantes- y en plazas, vías o espacios de dominio público, lo que suele ser habitual en el caso de las que organizan asociaciones o hermandades. Hay, apunta la alcaldesa, que establecer "las condiciones de impacto ambiental y nivel de ruidos que estos establecimientos han de cumplir".

El bando municipal enumera tres reglas con carácter genérico: no se permiten las zambombas en los establecimientos que superen los límites de ruido admisibles que exige la convivencia ciudadana, el horario se limita a la franja comprendida entre las 14.00 y las 00.00 horas y no se permite el uso de equipos de ampliación de sonido o de reproductores de música.

En el caso de las zambombas profesionales que se celebran dentro de locales y establecimientos públicos es necesario previamente solicitar una autorización con 15 días de antelación en la que los interesados tienen que aportar certificados técnicos de seguridad y copia de las pólizas del seguro. Además, si el aforo es superior a las 750 personas hay que justificar el contrato con una empresa de seguridad. Y si el espectáculo requiere del montaje de instalaciones -escenarios, iluminación...- hay que tramitar también la correspondiente licencia con 15 días de antelación.

Los mismos requisitos se exigen para las zambombas que se celebran en las plazas y espacios públicos, donde además se limita el uso de equipos de sonido a aquellos aparatos que no rebasen el límite de los 200 watios.

El bando limita también el número de zambombas por entidad organizadora que pueden celebrarse en Navidad, que no podrá exceder de dos.

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