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Economía local

El verano deseado por la hostelería de San Fernando que empaña la inflación

  • El sector vive un buen periodo estival en cuento a afluencia de clientela, aunque los establecimientos de la Plaza del Rey se resienten por la obra

Terrazas de algunos establecimientos hosteleros de la calle Real de San Fernando.

Terrazas de algunos establecimientos hosteleros de la calle Real de San Fernando. / Julio González

San Fernando sigue disfrutando de los últimos coletazos del verano, un periodo estival en el que numerosos eventos y actividades han permitido captar la atención de jóvenes y mayores, niños y adultos, tanto vecinos como visitantes de localidades cercanas o turistas. Eso se ha reflejado en los negocios hosteleros de la ciudad, que han vivido el "verano deseado" si no fuera por la inflación de la que el sector, como los ciudadanos y otros ámbitos económicos, no ha podido escapar. Ese panorama ha sido distinto para los establecimientos hosteleros de la Plaza del Rey, que han tenido –durante todas estas semanas de vacaciones para muchos– el hándicap de las obras que siguen ejecutándose en este céntrico espacio de la ciudad para su remodelación.

Desde la Asociación Isleña de Hostelería y Turismo (Asihtur) se señala que los datos de afluencia de público se acercan a las cifras previas a la pandemia, pero aclara que estos números "no son todo lo halagüeños que se podría esperar" debido a los "elevadísimos" gastos en combustibles, transporte y productos. "La gente tiene ganas de volver a la calle y de recuperar su vida previa a la pandemia y todo habría ido muy bien si los gastos de electricidad, combustibles, transporte y productos no se hubiesen triplicado. Es imposible volver a verle color a la situación cuando levantar la baraja del negocio es tres veces más caro", detalla el presidente de Asihtur, Antonio V. Páez, ha realizado balance de la temporada de verano.

Por su parte del sondeo realizado por Hisafe, la sección de Hostelería de la Asociación de Comerciantes (Acosafe), entre sus asociados se desprende también que ha sido un buen verano en cuanto a la clientela, porque "ha sido el resurgir tras la pandemia", pero no en cuanto a caja: "El que no haya subido los precios, y aún lo haya hecho, ha visto trastocado el negocio", en palabras de Alfonso García-Mayor de Londoño, responsable de Hisafe y nuevo vicepresidente primero de Acosafe.

Por un lado, la afluencia de clientes ha aumentado respecto a los veranos anteriores afectados por el covid-19, tanto de isleños como de turistas. En eso, entiende, ha influido el dinamismo de la ciudad, que "la gente es de bares y ocio" y que "el Ayuntamiento dentro de sus posibilidades ha hecho que La Isla estuviera muy activa, es de agradecer". A la Feria del Carmen, la Noche Blanca –"todo un éxito"– o Bahía Sound, se sumen las propuestas tanto de Hisafe como de Asihtur, que también han contribuido.

Pero, por otro lado, la inflación ha dejado mella por los costes de luz, gasolina, aceites. "Todo está más caro y los márgenes han sido más corte", apunta sobre los beneficios. "Ojalá los precios bajen para que no nos haga mucho daño, porque al bajar la actividad tras el verano habrá menos ventas", advierte García-Mayor de Londoño.

La tendencia casi general en la ciudad de la hostelería no puede aplicarse en el caso de los establecimientos de la Plaza del Rey, muy afectados por las obras de remodelación de este espacio. Antonio Alba, gerente de la Gran Vía, deja claro que ha sido un verano "baja" con una reducción de las ventas respecto a otros años de un 60-70%. "Pudimos poner la terraza en la calle Real, pero por la calle cortada no se pudo poner a los pies del Ayuntamiento", describe. Han perdido la clientela interior, la de la barra, y mucha de la que "estaba acostumbrada a tomarse una cerveza de pie, debajo de un árbol", porque ahora tenían que sentarse sí o sí. Hasta un luminoso tuvieron que poner para hacer ver que seguían abiertos y mantenían terraza, aunque desplazada.

"Hemos sido los más afectados por las obras", considera. Unos trabajos que debían haber terminado el 15 de julio, que siguen y a los que no ven avance. "Un día abren una zanja, otro día ponen un árbol o una jardinera. Después ves que la quitan, y que abren otra zanja o quitan el hormigón que ya habían echado", cuenta Alba. Esperan que la nueva fecha de octubre para el final de la actuación se cumplan, para así disfrutar de unas navidades, y antes un Halloween, mejores a este desastroso verano.

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