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"La mayoría piensa que dedicarse al canto es un hobby, no un trabajo"

Carolina Moreno de Alba, premiada en el concurso de Juventudes Musicales

Carolina Moreno de Alba.
Arturo Rivera San Fernando

06 de diciembre 2015 - 01:00

Dice que con solo tres años ya apuntaba maneras y quería ser cantante, como su madre: la reconocida soprano Rosa María de Alba. Y desde luego no hay duda de que lleva la música en la sangre. O, al menos, de que la pasión familiar por el canto y la cultura musical ha dado sus frutos. A sus 24 años, la isleña Carolina Moreno de Alba, acaba de conseguir el segundo premio en el Concurso Permanente de Jóvenes Intérpretes que convoca Juventudes Musicales de España (JME), lo que supone un espaldarazo decisivo en la incipiente carrera de esta joven que actualmente cursa su tercer curso en el Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo de Sevilla.

El concurso, que en su última edición se celebró en la capital hispalense entre los pasados días 19 y 22 de noviembre, está considerado como una de las pruebas de mayor proyección entre los jóvenes que aspiran a dedicarse profesionalmente a la música. De hecho, una de las singularidades de este certamen que se convoca cada dos años radica en que ofrece como premio a sus galardonados la organización de giras de conciertos por las diversas sedes locales de Juventudes Musicales (JME), que se reparten por toda España. Es el llamado Plan de Conciertos de JME, el único circuito musical interautonómico que existe. Para los jóvenes músicos supone una oportunidad de oro puesto ya que les permite ofrecer conciertos y recitales en auditorios y salas de gran parte del país.

Para Carolina será su primera gira. "Es un avance en tu trayectoria, es como dar un paso más hacia delante", advierte ilusionada al conversar con este periódico acerca del segundo premio que ha conseguido en este certamen y que incluye la posibilidad de participar en estas giras de conciertos por un valor mínimo de 2.500 euros (y de 6.000 para el primer premio).

"Todo vino rodado. En un principio no tenía muy claro si presentarme, aunque mi profesor en el Conservatorio me animó a ello. El concurso, que limita la edad de los participantes a los 26 años, se convoca cada dos años. Ahora tengo 24, así que era la única oportunidad que tenía porque a la siguiente edición ya no iba a poder presentarme. Finalmente decidí probar", cuenta.

Aunque inevitablemente el canto y la música siempre han formado parte de su vida -incluso con 14 años empezó a estudiar en el conservatorio de música Manuel de Falla, en Cádiz- no siempre ha tenido claro que verdaderamente quería dedicarse a esto. La decisión, cuenta, la tomó hace tres años tras tantear otras opciones. "Ahora tengo muy claro que esto es lo que quiero hacer, a lo que me quiero dedicar profesionalmente en mi vida", sostiene.

"Reconozco que es un mundo difícil y que intentar ser soprano es muy complicado. Cuando la gente de tu edad te pregunta a qué te dedicas y le contestas que al canto o a la música te dicen: ya bueno, pero a qué te dedicas de verdad... No todo el mundo comprende que esto exige muchos años de dedicación y una inversión. Lo consideran un hobby, no un trabajo", reflexiona.

Para la inmensa mayoría de los jóvenes la música clásica, la música que no es comercial es además completamente desconocida, admite. "Hay que apostar más por la cultura, invertir más en ella, así tendría algo más de seguimiento entre las nuevas generaciones", apostilla.

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