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San Fernando

Una joven isleña denuncia una agresión sexual mientras estaba ingresada en el Hospital de Puerto Real

  • Otro paciente de la planta de salud mental se coló en su dormitorio de madrugada mientras dormía 

  • Indignación en la familia que asegura que el personal no respondió a sus gritos pidiendo ayuda hasta que la joven se escapó y consiguió llegar al control 

Acceso al hospital de Puerto Real.

Acceso al hospital de Puerto Real. / D.C.

Una joven isleña de 21 años ha denunciado en la Policía una agresión sexual que sufrió mientras estaba ingresada en el Hospital Clínico de Puerto Real a manos de otro paciente. 

Los hechos, que están siendo investigados, ocurrieron en la unidad de hospitalización de salud mental de dicho centro sanitario, adonde la joven de San Fernando fue trasladada desde el Hospital Puerta del Mar tras agravarse su dolencia. 

Dado el estado en el que se encontraba, los médicos que la trataban estimaron conveniente su ingreso en esta planta para recibir un tratamiento más adecuado, donde estaría sometida a videovigilancia y supuestamente más controlada, puesto que en la unidad existen especiales condiciones de seguridad. 

No obstante, lamenta la familia de la afectada, esas medidas no impidieron que la noche del pasado 22 de septiembre -cuando llevaba unas dos semanas de ingreso- otro paciente, un hombre joven, se colara en su habitación mientras dormía.  

Según la denuncia, los hechos ocurrieron entre las tres y las cuatro de la madrugada. La joven recibía sedantes para poder conciliar el sueño, así que no se percató de su entrada hasta que literalmente tuvo a su agresor encima, besándola y con tocamientos mientras se masturbaba y le impedía bajar de la cama.

La joven se resistió en todo momento y asegura que, al verse acorralada, pidió ayuda a gritos pero nadie apareció. Finalmente, consiguió zafarse de un empujón y corrió hacia el control de enfermería pidiendo auxilio. Para su sorpresa, tardaron en acudir. En su denuncia asegura literalmente que "las luces estaban apagadas y los enfermeros tumbados en las sillas". 

Cuando le explicó al personal de guardia lo que había pasado acudieron a buscar a su agresor, que en esos momentos salía de la habitación. La joven tuvo que ser atendida por el cuadro de ansiedad que presentaba.

La denunciante afirma que después de lo ocurrido no se adoptó ninguna medida al respecto, ni se llamó a los vigilantes de seguridad ni a la Policía. De hecho, aunque la agresión ocurrió en la noche de un sábado al domingo, no fue hasta el lunes 23, una vez que le explicó a su familia lo que había pasado, cuando esta isleña recibió autorización de los responsables médicos de la planta para dejar la unidad de salud mental e ir a interponer la correspondiente denuncia en las dependencias policiales de Puerto Real. 

Posteriormente, tuvo que volver a ingresar y, lo que es peor, seguir conviviendo con su agresor varios días más, como si nada hubiera pasado. Asegura que al regresar al hospital tras poner la denuncia le informaron de que iba a ser trasladada a otra planta, cosa que nunca llegó a producirse. En cambio, al poco le dieron el alta. A esta isleña y a su familia no les cabe duda: "La quitaron de en medio", aseguran mientras refieren el delicado estado de salud que todavía presentaba. 

Al margen de la denuncia por la agresión sexual, la familia planea presentar acciones judiciales contra el Servicio Andaluz de Salud (SAS) ante el trato recibido ya que consideran que en ningún momento llegaron a darle importancia a lo ocurrido ni se tomaron medidas al respecto.

El padre de la afectada recuerda que en dicha planta no se permite el acompañamiento familiar, por lo que la joven estaba sola y, dado su trastorno alimentario, en un estado especialmente vulnerable.  

Asegura también que lo que le ocurrió a su hija no fue un caso aislado ya que la conducta del paciente que la agredió sexualmente era sobradamente conocida en la planta, tanto por otros pacientes y familiares como por los profesionales que trabajan en la unidad. "Me consta que hay otra denuncia presentada por hechos similares", sostiene.

Y recuerda indignado que su hija, en teoría, estaba sometida constantemente a videovigilancia pero nadie se percató de lo que estaba pasando y hasta tardaron en acudir cuando ella se presentó en el control reclamando ayuda a gritos. 

La Junta condena los hechos 

Desde la Delegación del Gobierno andaluz se asegura que el SAS, por su parte, ha denunciado también los hechos, colabora en la investigación abierta y, que según la información que le consta, se adoptaron medidas cautelares y el presunto agresor ingresó en una institución penitenciaria. Añade que en todo momento se ha prestado colaboración con la familia de la joven afectada y condena los hechos "como no podía ser de otra manera". 

Eso sí, en su versión de lo ocurrido, asegura que el personal de la planta "no estaba dormido" sino atendiendo a otros pacientes en el momento del suceso, lo que explica que tardaran en acudir. 

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