Las fugas de agua potable en el Puente Zuazo llegan a seis
La rotura en la tubería general que discurre por el puente provoca un importante escape de agua que sale por diferentes vías, visibles o no, de la estructura
El tiempo no ha pasado en vano por el Puente Zuazo, necesitado después de años de fatiga de una rehabilitación total. Demasiado tiempo sufriendo el tránsito continuo de vehículos, demasiado sufrimiento soportando en sus entrañas la acequia por la que discurre el agua potable que beben isleños y gaditanos. Al menos esta estructura histórica ha dejado de aguantar el tráfico, aunque cuanto hace de eso se pueda contabilizar en pocas horas: aproximadamente unas 96 para el lector, cuatro días, desde el lunes superado el mediodía. Queda, sin embargo, en su interior la circulación del agua potable, que corroe la piedra, libre de la tubería general que la conduce porque que está rota. Hace unas semanas, la asociación ecologista Los Jartibles de la Bahía denunciaban la existencia de un par de fugas, en distintos lugares del puente. Advierten ahora que hay unas cuantas más.
El grupo ecologista Agaden señala también algunos de los puntos: en el lateral derecho una vez se baja el puente hacia Puerto Real, la vegetación es chivata; en uno de los arcos centrales al otro lado del puente, a la izquierda, hay una caída de agua; o uno de los que ya denunció Los Jartibles, el que está en la subida del puente a la derecha que ha hecho su propio cauce en el fango. Eso, lamentan, son miles de litros diarios. Se calcula, recuerda el colectivo, que del agua que sale de los embalses que abastecen a la zona gaditana se pierde por el camino en las fugas un 30% del agua.
A esas salidas de agua visibles se unen otras más no tan visibles, son seis, ha contado Los Jartibles de la Bahía. Están, por ejemplo, por debajo en el primer y tercer arco, con imágenes captadas por los entusiastas del kayak.
Todas estas fugas tienen el mismo origen: una rotura de la acequia de hormigón por la que discurre el agua del suministro. Es la explicación que un técnico de la concesionaria ofreció al colectivo conservacionista. Es, por tanto, un problema que tiene que solventar la Confederación Hidrográfica. La solución, de hecho, pasa por el cambio de la tubería general, aunque eso implica mucho trámite administrativo, mucho dinero y muchas horas sin suministro para la ciudad.
La cuestión administrativa se complica al tratarse el Puente Zuazo de un Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de Sitio Histórico, y por tanto un alto nivel de protección. El papeleo para intervenir en este elemento del patrimonio histórico de San Fernando sería farragoso. Pero, además, la actuación necesitaría de maquinaria pesada, cuyo uso dada esta protección y la capacidad de la estructura sería imposible. A eso se une el montante de la intervención: una nueva tubería -que tiene, además, unas características específicas por la presión que soporta- y los trabajos supondrían una inversión millonaria. Si se realizara la ciudad sufriría un corte de agua de muchas horas.
La intención, de todas formas, es que el nuevo ramal de acceso a la CA-33, el que se ha construido y está en uso para recibir el tráfico que antes circulaba por el puente, albergue también la tubería general de abastecimiento de agua para San Fernando y Cádiz. El alojo, el espacio para poner la conducción, existe en la nueva estructura, pero el coste es de 5 millones de euros y forma parte del proyecto de la segunda fase de rehabilitación del Puente Zuazo y el Sitio Histórico.
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