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Un estímulo 'canino' para los mayores

  • La residencia de la Cruz Roja desarrolla con algunos de sus usuarios terapias con la asistencia de perros especializados

Una imagen de una de las sesiones con perros en la residencia de mayores de la Cruz Roja de la ciudad. Una imagen de una de las sesiones con perros en la residencia de mayores de la Cruz Roja de la ciudad.

Una imagen de una de las sesiones con perros en la residencia de mayores de la Cruz Roja de la ciudad. / d.c.

"Los perros son un estímulo muy atractivo para las personas mayores". La afirmación de Bárbara Basallote, directora de servicios de la residencia de mayores de la Cruz Roja de San Fernando, explica las razones que han llevado al centro a darle un impulso a esta terapia con canes que desarrollan con algunas de las personas que atienden, y que tan buenos resultados, reconocen, está obteniendo.

Un ejemplo de ese éxito que destaca Basallote es el caso de personas mayores que no entraban hasta ahora en la sala de terapia ocupacional y que sí lo hacen con las actividades que están llevando a cabo con los perros. "Hay usuarios que no aguantaban el tiempo de una terapia completa y ahora sí lo hacen", detalla sobre eso que llama tolerancia al trabajo, que fomentan y que están logrando gracias a la incorporación de estos animales adiestrado para este tipo de acciones. Además de la relación que se crea entre los residentes y los canes -que están cuidadosamente seleccionados por sus características y conductas-, a eso ayuda que se trabaje en un ambiente lúdico, en el que los participantes se muestran más dispuestos y activos.

Ya antes Cruz Roja había contando con la asistencia de perros, a través de la asociación Asispe, pero ahora se ha dado un paso más, con la implicación de la entidad Amigomio. "Nos presentaron un programa especializado, con perros formados para trabajar con niños y mayores", detalla la directora de servicios de la residencia de La Magdalena. La asociación está formada, según los datos aportados por el centro en una nota, por un equipo multidisciplinar de profesionales, desde veterinarios, especialistas en educación canina y conducta animal, hasta psicólogos, terapeutas ocupacionales, pedagogos e integradores sociales. En la residencia de la Cruz Roja trabajan desde lo cognitivo hasta lo psicomotriz, en una sesión por semana. Y lo hacen con usuarios que por sus perfiles se dividen en tres bloques: déficit de destreza social, patologías nueurológicas y déficit cognitivo. "Son personas sin deterioro cognitivo, autónomas en su vida diaria", especifica Bárbara Basallote. Se dan de dos a cinco sesiones, según la información que ella misma ofrece.

En las terapias el perro es incorporado como medio o herramienta para aumentar la motivación de las personas mayores. Así se consigue la integración del usuario, mejoras motoras, optimizar su atención y percepción, puesto que usan "nuevos estímulos para la vista y el oído"; el control de los impulsos y la mencionada tolerancia al trabajo que resulta evidente.

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