Desarticulada en San Fernando una banda dedicada a las estafas por internet
Se han detenido a 13 personas tras sendos registros practicados en La Isla por el grupo de delitos tecnológicos
Los dos cabecillas han ingresado en prisión
Agentes del Grupo de Delitos Tecnológicos de la Comisaría de San Fernando han procedido a la detención de 13 personas que integraban un grupo criminal dedicada a las estafas por internet.
Para la detención de los implicados -pertenecientes a las localidades de La Isla y Chiclana- se practicaron dos registros domiciliarios en la localidad de San Fernando, en los que los agentes policiales intervinieron varios miles de euros en efectivo, así como numerosos teléfonos móviles, tarjetas de telefonía, relojes y otros efectos relacionados con la investigación.
Tras las detenciones, se procedió a la puesta a disposición de lo instruido ante los Juzgados de San Fernando. A fecha de las presente, el juzgado ha decretado el ingreso en prisión de los dos líderes de la organización.
Estas 13 personas fueron detenidas como presuntos autores de los delitos de estafa continuada, blanqueo de capitales, falsedad documental y pertenencia a organización criminal. Concretamente, se dedicaban a poner anuncios en distintas webs, en las cuáles simulaban vender perros u objetos de tecnología inexistentes a un precio muy competitivo.
La investigación se inició tras recibir las denuncias de cientos de personas en todo el territorio nacional, los cuales habían sido estafados e incluso sufriendo las consecuencias del engaño, ya que son sus identidades eran empleadas para la comisión de los delitos y eso les ha llevado a tener problemas con la justicia y problemas de índole personal.
Los investigadores comprobaron que en los anuncios se hacían pasar por otras personas para evitar ser descubiertas, llegando incluso a mostrar al comprador, mediante mensajería virtual la imagen del DNI de otra persona, obtenido de manera ilícita.
Del mismo modo, usaban teléfonos de contacto a nombre de terceras personas. En su entramado delictivo, solicitaban a los estafados que el pago del producto lo realizaran aportando un código previamente dado por su entidad bancaria, mediante el cual, el grupo criminal, podía retirar el dinero del cajero sin ser cliente ni usar tarjetas de crédito, o bien mediante transferencia a cuentas bancarias de terceros, ocultando así su rastro.
Para poder llevar a cabo la mecánica delictiva, se valían de muleros, personas que prestan sus servicios para abrir cuentas bancarias, dar de altas móviles o sacar el dinero de las víctimas en efectivo móvil en un cajero (extracción de dinero mediante código) a cambio de un porcentaje de dinero de la organización criminal.
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