San Fernando

Vísperas en un insólito octubre cofrade

  • Hasta 23 hermandades se sumaron ayer al acto central de la conmemoración del Año de la Fe Los templos abrieron sus puertas de par en par en una jornada que regaló imágenes únicas

La crónica de los 23 besamanos y besapiés que ayer abrieron de par en par las puertas de los templos -el besamagno, que le llaman cariñosamente en el mundillo cofrade- comienza con un día perfecto, de esos de brillante cielo azul y radiante sol, como si fuera el de un de Domingo de Ramos hecho por encargo del Consejo de Hermandades.

El tiempo importaba, aunque el partido ayer se jugaba dentro de los templos. Tal vez por eso hizo bueno. Seguro que si hubiese sido en la calle, otro gallo habría cantado las negaciones (el célebre 'no se sale', vamos).

Pero la jornada invitó a los isleños a echarse a la calle para disfrutar de la gloria cofrade que ayer, azuzada por la Porta Fidei, se vivió de modo excepcional en el interior de las parroquias locales. Era como primavera en un recién estrenado otoño, como vísperas en pleno mes de octubre, como si dentro de siete días fuera a despertar una nueva Semana Santa o como si La Isla se hubiese revestido del traje del Domingo de Pasión y acabara de salir del Pregón en el Teatro de las Cortes. Hubo bastante gente en la calle, dentro de los templos y, sobre todo, en la exposición cofrade del Centro de Congresos. La cita aspiraba a la memoria cofrade, como aquella mítica Magna del 3 de abril.

El acto central de la conmemoración del Año de la Fe regaló imágenes memorables: Medinaceli en las Capuchinas, el sudario y la 'vela' en la decimonónica y hermosísima estampa que ofreció la Vera Cruz, el Huerto con faroles, el espectacular conjunto escultórico de la Redención y la Soledad con las manos entrelazadas, San Juan y La Magdalena a los pies de la Cruz de los Servitas... La lista es larga. Y no fueron pocas las hermandades que se esmeraron en no pasar desapercibidas entre tanta cosa que ver, que aprovecharon lo extraordinario de la cita para dar algunos guiños cofrades y hacer también algo excepcional en sus altares de cultos. Desde luego, era el día apropiado para eso. Y hubo grandes aciertos a contemplar por el avezado ojo cofrade. Los detalles importaban. Y algunas cofradías buscaron incluso una simbología expresa hasta en el exorno floral escogido para la ocasión.

Miembros de Junta enchaquetados, estampitas que corren entre las manos y aficionados a la fotografía cofrade trípode en mano... La escena se repitió en uno y otro templo en la singular ruta de los besamanos y besapiés que ambientó la ciudad, un peculiar camino de fe que trazó La Isla por unas horas y que muchos recorrieron como peregrinos desde la iglesia del Carmen hasta la Bazán y La Casería pasando por los barrios del Cristo, el Parque, La Pastora... La finalidad, ya se sabe, la catequética a través de la estética. Igual que en Semana Santa. Así hablan las cofradías y así intentaron ayer mostrar al pueblo como testimonian su fe católica. Era, de hecho, el propósito de esta Magna de besapiés y besamanos impulsada desde el Arciprestazgo y desde el Consejo de Hermandades y Cofradías. Un gran acontecimiento con el que las cofradías se sumarían al Año de la Fe.

Solo unas pocas hermandades declinaron asistir a la cita. Humildad y Paciencia, Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, Rocío... Tampoco la Patrona, la Santísima Virgen del Carmen, estuvo ayer besamanos pero sí pudo contemplarse sobre sus andas procesionales, dispuesta ya para los cultos y la procesión de alabanzas que la próxima semana recordará un nuevo aniversario de su coronación canónica.

Hubo templos que vivieron ocasiones históricas, como en la parroquia de la Divina Pastora, donde sus cuatro hermandades compartieron el reducido espacio de la iglesia en tres besapiés y un besamano, el de la imagen de gloria. O en la Iglesia Mayor, donde Nazareno, Columna, Servitas, Soledad y el Patrón San José llenaron las naves laterales con sus altares de cultos.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios