San Fernando

Pistoletazo de salida para una semana donde la protagonista es la fiesta

  • Poco antes de las nueve de la noche se eligió a la salinera mayor, Lorena Prián Cepillo, en el atrio del Ayuntamiento · Acto seguido tuvo lugar la actuación de la conocida tonadillera isleña Sara de la Cruz

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En tu capote de seda/ esperanza, esperanza, esperanza quiero ser. A buen seguro los versos que ensayaba a las siete de la tarde ayer la tonadillera Sara de la Cruz para su posterior recital en el atrio del Ayuntamiento hicieron pensar en las salineras a más de uno del interesado público que asistía a las pruebas de sonido. Porque muchas de ellas abrigaban todavía la esperanza a esa hora de ser proclamada salinera mayor. Unas dos horas después la esperanza se convertiría en realidad para solo una de las nueve chicas elegidas para representar a la mujer isleña a lo largo de esta Feria del Carmen y de la Sal y en posteriores actos y festejos, como la cabalgata de Reyes.

Los altavoces comenzaron a sonar pronto en la plaza del Rey, apagando el sonido habitual de esas horas en la calle Real, cuando el sol aprieta y pocos son los valientes que pasean por el centro de la ciudad. Sin embargo, para los que estaban cerca los ensayos previos a la actuación captaron su atención, y hasta allí se acercaron para disfrutar de la copla, en voz de la isleña Sara de la Cruz, antigua concursante del reconocido programa de Canal Sur Se llama Copla. Qué bonita que es mi niña/ qué bonita cuando duerme/ que parece una amapola/entre los trigales verdes... cantaba mientras uno de los técnicos ajustaba el sonido de los micrófonos y de los instrumentos. Y mientras algunas personas, sentadas en las sillas ya colocadas ante el escenario, escuchaban atentas y otras se abanicaban, a pesar de la interesante brisa que corría.

Ya todo estaba listo en la plaza del Rey pasadas las siete y media de la tarde, y a esa hora la hermandad del Carmen las recibía para que las salineras pudieran visitar a la Patrona de La Isla minutos antes de que se iniciara la proclamación de las salineras y la elección de la salinera mayor. Después de eso, fueron recogidas en carruajes, algo en lo que colaboraba la Asociación Hípica La Isla, para que disfrutaran de un desfile hasta el lugar del esperado evento, la plaza del Rey.

Una vez allí dio comienzo este acto, que tuvo este año una dedicatoria especial al Bicentenario de la Constitución de la vecina ciudad de Cádiz. Un guiño conmemorativo que se dejaba ver en mitad de la escalinata del Ayuntamiento: una réplica de La Pepa escoltada por las dos torres de la isleña Iglesia Mayor. También ocupó un lugar privilegiado un busto de Camarón, en alusión al aniversario de los 20 años de su muerte, del que se acordaría algo más tarde la coplera Sara de la Cruz durante su concierto.

El público, algo disperso hasta entonces, se agolpaba junto a las vallas de seguridad y ocupaban presurosos sus asientos de la misma forma que lo hicieron las autoridades municipales allí presentes, que no quisieron perderse una cita tan genuina durante la festividad del Carmen.

Maite Rodríguez Lavandón ejerció de maestra de ceremonias y fue presentando una a una a las ilusionadas y nerviosas jóvenes isleñas que aspiraban a ser elegidas como salinera mayor en esta edición de 2012. Acompañadas por sus respectivos salineros, subieron al atrio consistorial donde fueron recibidas por el alcalde de la ciudad, José Loaiza, y la delegada de Fiestas, Cristina Arjona, que también iba ataviada con el traje típico de salinera.

Y por fin llegó el momento esperado. Con el que todas soñaban: escuchar su nombre proclamado como la máxima representante de la mujer isleña. De entre las nueve candidatas -que ya habían superado un proceso de selección en el que habían participado más de cincuenta aspirantes a salinera-, el sueño sólo se hizo realidad para una, Lorena Prián Cepillo, de 27 años de edad.

Emocionada, se echó las manos a la cabeza. No se lo podía creer. Besó a su acompañante e inmediatamente se dirigió al centro del escenario para recibir de manos de la salinera mayor del año anterior el testigo que la coronaba como heredera del título en esta nueva edición de la Feria del Carmen. Posteriormente, el primer edil y la concejala de Fiestas fueron imponiendo las bandas al resto de la corte de honor, ocho bellezas de San Fernando que no dudaron por un instante en felicitar a su compañera.

A las nueve de la noche, sobre la alfombra roja, La Isla ya tenía a su salinera mayor, una chica modesta que días atrás declaraba a este medio que si resultaba elegida se sentiría muy orgullosa e intentaría llevar el grupo de salineras como se merece.

La retirada del alcalde y de la delegada de Fiestas, con la vuelta de las salineras a sus asientos arriba en el atrio, significaba el fin de la proclamación, pero el inicio del recital de De la Cruz, que se mostró muy ilusionada por cantar en La Isla: "Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero en San Fernando yo sé que es diferente". Ya había cantado Noches de España para abrir el espectáculo, en el que apareció con una bata negra de cola con finales rosas y morados, a juego con las flores del peinado. Siguió con Te lo digo yo, Limosna de amores y, al piano, No puedo vivir contigo; todas coplas conocidas, antes de irse para cambiar de ropa y retornar con canciones más alegres, como las Habaneras de Cádiz.

Al cierre de esta edición, todo estaba listo para que el recinto de La Magdalena se iluminara con el encendido del alumbrado.

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