Obras en la playa de San Fernando Un paseo en entredicho

  • Camposoto afrontará otro año más de trabajos tras el verano 

  • Todavía no está clara la fecha de terminación del proyecto, que se inició en abril de 2018

Estructuras de la nueva pasarela de la playa de Camposoto y para la recuperación del cordón dunar. Estructuras de la nueva pasarela de la playa de Camposoto y para la recuperación del cordón dunar.

Estructuras de la nueva pasarela de la playa de Camposoto y para la recuperación del cordón dunar. / Román Ríos (San Fernando)

La obra de la playa de Camposoto –ahora en entredicho a causa de un fallo en el diseño de las vigas que supondrá 1,2 millones de euros y doce meses más de plazo– no empezó con buen pie. Tan solo unos días antes de la fecha de inicio de los trabajos que se había fijado en 2018, la borrasca Emma arrasó la costa gaditana dejando tras de sí devastadores efectos

La sucesión de temporales que encadenó durante las siguientes semanas tampoco ayudó demasiado. Así que el comienzo de la actuación estrella del mandato –uno de los principales compromisos electorales de Patricia Cavada– quedó empañado por el mal tiempo.

Fue necesario esperar y replantearse la actuación dado el estado en el que había quedado la playa isleña. Aún así, el Ayuntamiento anunció en abril del año pasado el comienzo de los trabajos para la construcción del paseo marítimo. Los accesos se cerraron y empezó a trabajarse en el pilotaje previo de la plataforma.

Lo cierto es que, dado el precario estado que presentaba la playa isleña, la intervención que Costas tenía que llevar a cabo para acometer la regeneración del litoral tras el temporal –que se hizo esperar hasta julio– y la llegada de la temporada de verano, no consiguió avanzarse demasiado en estos meses.

En septiembre de 2015 se presentó el anteproyecto y en los presupuestos municipales de 2016 se incluyó entre las inversiones

Así que, apenas comenzado septiembre, se retomaron las obras con bastante premura. Tanto es así, que el cierre de los accesos y la vuelta de los trabajos desencadenó las protestas de los bañistas que todavía aprovechaban el buen tiempo para disfrutar de la playa

Casi 10 meses ha estado cerrada la carretera de la playa y sus accesos limitados a la primera pista. Un par de días antes de las elecciones municipales, el Ayuntamiento anunció oportunamente su reapertura para junio, "lo que permitirá que los isleños, isleñas y visitantes puedan acceder a la carretera de acceso directo a la playa y hacer uso de ella sin impedimento alguno, así como de su nuevo paseo marítimo a través de 2,5 kilómetros sobre la lámina de agua del caño", precisaba el comunicado remitido por el equipo de gobierno el viernes 24 de mayo que todavía puede consultarse en la web municipal.

En mayo el Ayuntamiento llegó a anunciar la apertura del nuevo paseo marítimo

Los accesos se reabrirían progresivamente durante las semanas siguientes pero pronto quedó claro que a la obra todavía le quedaba bastante y que, además, el nuevo paseo marítimo no podría ser usado. Incluso, los responsables de la actuación procedieron a su cerramiento para impedir su paso, lo que no hizo sino acrecentar aún más la imagen de la playa sumida en obras y a medio terminar.

Desde el Ayuntamiento se explicó entonces que la obra todavía no había sido recepcionada, así que el paseo no podía abrise al público. Todavía en esos momentos, a principios de verano, no se llegó a aclarar si estas restricciones eran cosa de unas semanas o, por el contrario, iban para largo.

Un paseo de 1,7 kilómetros costará casi cinco millones de euros

La Junta de Andalucía se encargó de resolver esas dudas a principios de julio al soltar la 'bomba': el paseo marítimo estaba mal construido, había un fallo de diseño en las vigas que hacía imposible su apertura al público. Así que la cosa iba para varios meses.

Aunque no ha sido hasta ahora, una vez concluido el peritaje correspondiente, cuando se ha conocido el alcance real de este error: 1,2 millones de euros –con lo que el proyecto del paseo en total casi rozará los 5 millones– y doce meses más de obras. Los trabajos se retomarán en octubre, así que es bastante probable que a la playa isleña le quede todavía un verano más en obras.

El Ayuntamiento, por su parte, ha anunciado que acometerá la parte que le corresponde de la actuación –el asfaltado y reordenación de carriles y aparcamientos– a partir también de octubre.

Noticia de 2002 en la que se anuncian las obras de la nueva carretera de la playa. Noticia de 2002 en la que se anuncian las obras de la nueva carretera de la playa.

Noticia de 2002 en la que se anuncian las obras de la nueva carretera de la playa. / D.C. (San Fernando)

Un proyecto de largo recorrido 

La remodelación de la playa y la construcción de un paseo marítimo a lo largo del caño de la playa fue uno de los proyectos clave que Cavada defendió en las elecciones municipales de 2015, si bien ya el PSOE –con López Gil como candidato en 2007 y en 2011– había lanzado una propuesta similar años antes.

También José Loaiza (PP), durante su etapa en la Alcaldía, llegó a presentar un proyecto para remodelar los accesos de la playa, aunque se refería solo a la reordenación de los carriles al objeto de agilizar el tráfico. Hablaba de aceras, rotondas y carril bici, pero excluía el paseo marítimo a lo largo del caño por el que siempre han abogado los socialistas. 

La accesos actuales datan de 2003, año en el que se estrenó la carretera al completo y se le dio a la playa la imagen que tiene en la actualidad. No obstante, prácticamente todas formaciones políticas han abogado en uno u otro momento por intervenir en la playa.

La obra de la playa fue incluso una de las primeras actuaciones que el equipo de gobierno de Cavada y Fran Romero anunciaron en el mandato anterior, cuando apenas llevaban unos meses al frente del Ayuntamiento. Fue incluso la inversión estrella de sus primeros presupuestos municipales en 2016, con una partida de 1,2 millones de euros.

Hasta 2018, no obstante, no se consiguió que las obras del paseo, ejecutadas finalmente por la Junta de Andalucía a través de Tragsa se pusieran en marcha. Fueron meses de negociaciones y gestiones para implicar a la Junta de Andalucía con los fondos ITI. Así, el Ayuntamiento asumiría finalmente una parte de la obra -la del asfaltado de los carriles- y la Junta de Andalucía se haría cargo de la más complicada y costosa, el paseo de 1,7 kilómetros cuyo coste rondará al final unos cinco millones de euros. 

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