San Fernando Día de emoción y devoción

  • Los isleños arropan a su Patrona en la función principal de la mañana y en su salida procesional por la tarde

  • Gallineras vuelve a disfrutar de su procesión marítima

La Virgen de Gallineras en procesión marítima, acompañada por diversas embarcaciones, motos de agua y kayaks. La Virgen de Gallineras en procesión marítima, acompañada por diversas embarcaciones, motos de agua y kayaks.

La Virgen de Gallineras en procesión marítima, acompañada por diversas embarcaciones, motos de agua y kayaks. / Román Ríos

La Feria del Carmen llegó a su fin con la celebración del Día del Carmen, a la que rinden devoción en varios puntos de la ciudad: mientras se produce la función religiosa en honor a la Patrona de la ciudad en la templo carmelitano, la Armada rinde homenaje también a su patrona en el Panteón de Marinos Ilustres. Por la tarde, la Señora del Mar protagoniza la devoción de Gallineras que vive su procesión marítima y la Santísima sale de la Iglesia Conventual del Carmen para procesionar por La Isla.

devoción por la patrona

Un año más los isleños celebraron el día del Carmen a lo grande respaldando los actos religiosos que se suceden a lo largo de la jornada. A las once empezaba la función principal en el templo carmelitano que presentaba un aspecto envidiable con todos sus bancos ocupados, igual que las sillas colocadas a los lados. Fueron muchos los que siguieron el desarrollo de la ceremonia de pie, al fondo de la iglesia o en las naves laterales, asomando la cabeza de vez en cuando quienes más alejados estaban para ver el altar y la imagen de la Patrona, expuesta para el besamanos al final del acto, momento en que los asistentes muestran su devoción, hacen ofrendas y distintos coros aprovechan para cantar a la Santísima.

Las salineras se encargaron de la ofrenda en la función, para lo que avanzan desde los bancos que ocupan hasta donde está la Virgen disponiéndose a un lado y otro de la imagen. Es el momento de los ruegos: por la Santa Iglesia, por el mundo para que reine la paz, por los trabajadores y empresarios, funcionarios y comerciantes, por las salineras, por quienes viven del mar "para que la Madre Santísima sea brújula en su camino", por la Armada, "por los que han consagrado aquí" y los padres carmelitas, "por nuestros hermanos que murieron en la esperanza de resucitar" y "por todos nosotros para que sigamos caminando de la mano de Jesús y de nuestra Virgen del Carmen.

Al acto acudieron representantes del mundo cofrade isleño y autoridades militares y civiles, con una parte de la Corporación Municipal presente, encabezada en esta ocasión por el primer teniente de alcaldesa, Fran Romero.

El templo se cerró en torno a las dos de la tarde para la preparación del paso en el que la imagen procesionaba por la tarde.

Durante toda la mañana en la cercana calle Carmen jóvenes de distintas hermandades y cofradías avanzaban los trabajos para dejar listas las alfombras de sal que cubrirían el tramo de esta vía por el que la Virgen pasaría de camino a su recogida ya de noche.

La armada celebra

La Armada también rindió ayer honor a su Patrona, la Virgen del Carmen, con un acto que se celebró en la Escuela de Suboficiales por la mañana, que estuvo presidido por el almirante de la Flota, Juan Rodríguez Garat, y que contó con la asistencia de la alcaldesa, Patricia Cavada, además de diferentes autoridades civiles y militares. La ceremonia comenzó con una misa en el Panteón de Marinos Ilustres y concluyó, como es habitual en los actos de la Armada, con la Salve Marinera. A su conclusión se desarrolló el tradicional acto militar para rindir homenaje a los oficiales y suboficiales de la Armada que han pasado a la situación de reserva durante este año y la imposición de condecoraciones.

Desde la Armada se recuerda que la advocación mariana de la Virgen del Carmen está vinculada oficialmente a ellos desde el 19 de abril de 1901, cuando la Reina Regente, María Cristina de Habsburgo, y el ministro de Marina, Cristóbal Colón de la Cerda, duque de Veragua, refrendan con sus firmas la Real Orden por la que se proclamaba a la Santísima Virgen del Carmen como patrona de la Marina de guerra. Por ello los actos por la onomástica de la Virgen se reproducen a lo largo del territorio español y en los buques y unidades de la Armada desplegados en el exterior.

desde gallineras

Ya por la tarde, el muelle de Gallineras se vistió de gala para celebrar la procesión marítima. La misa que cada año da comienzo a la cita en este barrio de la ciudad se inició a las cinco de la tarde con la presencia de muchos isleños. A pesar de la hora, las temperaturas no fueron muy altas y el viento de poniente ayudó a moderarlas, sin ser un impedimento para que se diese una gran asistencia. Al comienzo de la misa todas las sillas se encontraban ocupadas y quienes no consiguieron encontrar un sitio se agolparon de pie alrededor del recinto habilitado para la festividad en las instalaciones del Club Náutico. Asistió la alcaldesa, Patricia Cavada, acompañada del presidente del Club Náutico Gallineras, Domingo González Romero, y un representante de la Armada. Tampoco faltaron a la cita las salineras acompañadas de sus salineros. La misa se desarrolló con normalidad, con aplausos en aquellos momentos en los que la Virgen del Carmen de Gallinersa se convertía en la protagonista. El encargado de la música de la celebración fue el Coro Mariano de la Virgen del Carmen, que acompañado de varios instrumentos realizó diferentes cánticos.

Un pequeño instante durante la misa estuvo reservado para la bendición de las medallas de la Virgen: así las personas que las llevaban se pusieron de pie y esperaron a que el cura procediera. La ceremonia culminó con un homenaje muy emotivo en el que se recordó a aquellas personas cercanas a esta tradición que han fallecido durante el último año con la lectura de una carta en su memoria.

Tras la celebración de la misa todo estaba preparado, la gente comenzó a dirigirse hacia el pantalán y la Virgen inició su camino. Acompañada por las salineras y por los representantes del Ayuntamiento presentes en el acto, la procesión marítima se dirigió en parihuela hacia su barco. Mientras tanto, la Banda Sinfónica Municipal de San Fernando, encargada de ponerle música a la procesión, la esperaba a las puertas del recinto en el que se había celebrado la misa para seguirla hasta su destino. Además de los muchos asistentes que se encontraban en el muelle, había muchos otros esperándola desde sus barcos en el caño de Sancti Petri para luego acompañarla en su recorrido hasta La Magdalena. Hubo una gran asistencia, lo que prácticamente todos los años se repite con la procesión marítima, uno de los grandes momentos del verano. En la zona había presencia de Policía Local, Protección Civil y personal sanitario que estuvieron permanentemente atentos a cualquier imprevisto que pudiera surgir a lo largo del camino por mar.

A medio camino del pantalán, como ya es tradición, las salineras fueron las encargadas de cargar la imagen, un momento muy emotivo que significa mucho para las chicas y que se presenta como una ocasión excepcional para que los fotógrafos se agolpen alrededor de ellas. Tras este instante, la procesión se encaminó finalmente hasta la embarcación. Durante los últimos momentos previos a que la Virgen fuera montada en el barco, se desarrollaron estampas muy emotivas y las personas que se encontraban en el puerto la piropearon y celebraron su salida. También desde los barcos se lanzó alguna bengala.

Una vez en cubierta, la procesión marítima comenzó su recorrido hacia el pantalán de La Magdalena, en el que se realizaría una ofrenda floral. A lo largo del caño, desde el sendero del Carrascón y ya en el paseo marítimo de La Magdalena, fueron numerosas las personas que siguieron el avance de la Virgen del mar. La cita se cerró con la vuelta al barrio, culminando así uno de los momentos más especiales de esta festividad del Carmen en la ciudad. Su llegada a casa estaba prevista en torno a las ocho de la tarde.

la patrona por la ciudad

A esa hora estaba fijada la salida de la Patrona de la ciudad de la Iglesia Conventual del Carmen para recorrer la calle Real en un itinerario que la llevaría hasta la Alameda Moreno de Guerra. Allí los miembros de la Corporación Municipal que la acompañan se despiden, antes de que la imagen dé la vuelta para encaminarse a su templo pasando por Lope de Vega, San Bruno, Olivarillo, San Gertrudis, el tramo de la calle Carmen adornado con la alfombra de sal para esta cita y Real. Para la ocasión la Virgen del Carmen Coronada estrenaba los dos candelabros traseros del paso, realizados en plata de ley por el orfebre sevillano Jesús Domínguez. El diseño de los tres brazos que sustenta tres de los cuatro faroles del conjunto, detalla la hermandad, está inspirado en las farolas del puente Alejandro III de París y el farol recuerda a los de la antigua galera Real en la que Juan de Austria comandó la flota cristiana en la batalla del Lepanto. El farol central es de mayor tamaño que el resto.

En su camino la Santísima estuvo acompañada por un cortejo numeroso que componían integrantes de la hermandad del Carmen y de otras hermandades y cofradías de la ciudad; también representantes de la Armada y de la Policía y el Consejo de Hermandades y Cofradías, que junto al grupo de salineras se retiraban -como los concejales- en la Alameda, donde acababa el recorrido oficial al que habían sido invitados.

No dejaron sola tampoco a su Patrona los isleños que aguardaron a su paso. Había familias enteras, grupos de amigos, personas mayores y adolescentes, también muchos niños que expectantes se asomaban mientras veían como la Virgen se iba acercando poco a poco. No faltaron a la cita los móviles para captar la mejor estampa, ni los aficionados a la fotografía con sus cámaras en mano, ni siquiera quienes grababan vídeos para el recuerdo.

Por el reciente fallecimiento del padre carmelitano José Manosalvas, los hermanos y los miembros de la junta de la hermandad de Santo Entierro habían sido llamados a participar en la procesión con corbata negra en señal de luto, un gesto al que se sumó la propia hermandad del Carmen y el Consejo.

las últimas horas

Para la ciudad era su último día de Feria del Carmen, por eso vivió intensamente estos momentos. La tarde la completaba una novillada en la plaza de toros y la noche, las últimas actuaciones programadas en las casetas. Al cierre de esta edición aún no se había producido un momento esperado por todos: el espectáculo pirotécnico, un evento esencial en estas citas para el que se realiza un dispositivo de seguridad específico.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios