Antonio Villanueva, una vida centenaria
El director de la Factoría Naval isleña hasta 1979 cumple cien años rodeado de su familia
Antonio Villanueva Núñez vive desde hace muchos años en Cádiz. Sin embargo, mucha gente en San Fernando sigue recordándolo porque una tierra tan vinculada a la construcción naval no puede olvidar a quien fuera durante más de 15 años responsable de los astilleros de La Isla. Hace una semana Antonio cumplió 100 años y lo hizo en silencio, con los suyos, pero estando en la memoria de antiguos trabajadores y conocidos que le siguen guardando respeto en esta ciudad de la que es Hijo Adoptivo desde 1976.
Su hija Cristina recuerda que su padre siempre se preocupaba de todo el mundo, "por eso ahora va mucha gente a verlo a su casa, y lo tratan como a un familiar". Esas muestras de afectos incluso se repiten entre muchos ciudadanos de San Fernando que le dan recuerdos constantes para Antonio. "Imagínate, en la factoría había más de 4.000 personas trabajando, y él iba de un lado para otro y conocía a todo el mundo", cuenta.
Villanueva, doctor ingeniero naval por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Navales de Madrid, fue jefe de proyectos de la Factoría de San Fernando de la Empresa Bazán. En 1963 lo nombraron director del astillero isleño y en 1968 asumió el puesto de director general de la Factoría Naval y de la Fábrica de Artillería de San Fernando, cargo que dejó en 1979.
Fue un tiempo de avances y de mucho empuje por que los astilleros de La Carraca permanecieran donde estaban. "Gracias a él y al almirante Baturone fue posible que no se los llevaran a Cartagena", asegura Cristina Villanueva. Porque la antigua Bazán siempre ha tenido de hacerse fuerte para conseguir su permanencia, desde su desarrollo y progreso pero también desde la lucha, y siempre ha sobrevivido. Ahora, cuando los trabajadores también ven peligrar su actividad, resulta interesante destacar algo que Antonio Villanueva siempre defendió, como señala su hija. "Mi padre siempre dijo que los puestos de trabajo eran la herencia que debían dejar, no las indemnizaciones que pudieran cobrar los empleados. Siempre hablaba de la herencia de un trabajo", explica.
Lo hace ella, porque el que fuera director de la Factoría Naval hasta 1979 ya es muy mayor, cumplió un siglo hace unos días, y ya no se encuentra tan bien como hace un año. "Entonces estaba bien, ahora ya le cuesta hablar aunque se da cuenta de todo. Siempre ha sido muy activo y ahora recorre la casa a pasitos pequeños", apunta Cristina.
Su trayectoria profesional refrenda las palabras de esta hija, una de los cuatro vástagos que tuvo, aunque uno muriera hace unos años. "Lo superó estoicamente", resalta esta mujer. Su trabajo al frente de la Bazán se mezcla con la realización de investigaciones sobre la fragilidad del acero de construcción o publicaciones como el libro Soldadura eléctrica del acero y otros trabajos técnicos que salieron a luz en revistas especializadas.
Ahora este burgalés disfruta minuto a minuto de la vida con sus hijos, sus siete nietos y sus nueve biznietos. Con un centenario a sus espaldas.
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