Salud y Bienestar

Por una sonrisa bonita

Los dientes son órganos vitales para desarrollar una vida normal. Su función principal es triturar los alimentos para favorecer una correcta digestión. Pero también desempeñan un papel social importante, ya que no sólo son cruciales para la fonación, sino también para una expresión armoniosa de la cara. Una buena dentadura es muchas veces un signo de salud y bienestar. La pérdida de un solo diente puede ocasionar graves consecuencias estéticas en caso de localizarse en la zona anterior. O bien, la pérdida de varios dientes posteriores (molares), puede desencadenar problemas digestivos o de la articulación temporo-mandibular (la que abre y cierra la boca). Por ello, los implantes dentales pretenden reemplazar de forma natural los dientes perdidos, sin necesidad de dañar los dientes contiguos y de una manera estéticamente armoniosa y funcionalmente cómoda y eficaz.

Los implantes son unas fijaciones de titanio puro que se colocan en el hueso maxilar con el fin de sustituir a las raíces de las piezas dentales perdidas, lo cual permite reemplazar la pieza natural por una pieza artificial de mejor funcionalidad e igual o mejor estética. Existen ciertos requerimientos médicos que tendrá que valorar el profesional antes de indicar un tratamiento con implantes: enfermedades cardiacas, alteraciones de la coagulación, tratamiento previo de radioterapia, etc. Es imprescindible que el crecimiento óseo haya concluido, es decir, a partir de los 18 o 20 años hasta pacientes de edad muy avanzada. El estado de salud del resto de los dientes ha de ser óptimo, es decir, libre de infecciones como caries o problemas de encías. Por eso, antes de iniciar un tratamiento de implantes es conveniente sanear toda la boca: limpieza bucal, empastes necesarios, etc.

Los implantes no suelen provocar rechazo en el organismo, tan solo puede ocurrir que fracase la oseointegración, un fenómeno biofísico que produce una unión a nivel molecular del titanio con el hueso. Dicha unión es tan fuerte que si quisiéramos posteriormente separar el titanio del hueso sería imposible, tan sólo podríamos extraer el implante extrayendo al mismo tiempo el hueso que lo rodea. Se estima normal un nivel de fracasos del 2% de los implantes colocados.

Carl E. Misch Editorial Elsevier Barcelona, 2009.

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