Granada

Un pequeño vergel entre muros de hospital

  • El Hospital Clínico conserva un jardín en su parte antigua que esconde muchos secretos; está inspirado en los de la Alhambra, de donde se trajeron especies únicas

El Hospital Clínico tiene un sinfín de particularidades por su antiguedad y disposición arquitectónica. Una de ellas, muy apreciada por trabajadores y pacientes pero también desconocida para muchos, es su jardín. De hecho, es de los pocos hospitales que tienen un jardín en su interior de estas dimensiones y al aire libre.

En la parte antigua del recinto, y con más de 50 años de historia, el hospital dispone de más de 20.000 metros cuadrados de zona abierta de paseo en la que el jardín es el gran protagonista, destacando por sus especies florales, sus grandes árboles y su cuidada disposición.

"Muchas ventanas del hospital dan al jardín y eso es bueno porque lo pueden ver los pacientes. Además, permite pasear por aquí a enfermos y familiares, que encuentran un rato de descanso que les da la vida dentro de los muros de un hospital. Es único", defiende Benjamín Cortés, jardinero encargado de mantener este pequeño vergel entre el frío de un recinto sanitario.

La curiosidad más llamativa es su relación con la Alhambra. El primer jardinero del hospital, Pedro Hita, era familiar del jardinero de la Alhambra y muchas especies florales fueron traídas desde allí directamente. Semillas y esquejes que permiten disfrutar de flores que en Granada sólo se ven en la Alhambra y en el Clínico. Como ejemplo, la Salvia Gigante, la Dalia o la Cana Hortensis.

"Del estilo árabe-musulmán también tenemos el sistema de riego por inundación, para el que disponemos de un pozo propio de agua no potable aunque ahora lo estamos cambiando al riego por goteo para ahorrar; y también los arriates con plantas de temporada", matiza el jardinero.

Pero hay también influencia de otros estilos. Del romano viene el arte topiario que permite dar formas mediante la poda a árboles y arbustos; y del francés los grupos de setos cortados geométricamente con variedad de flores en su interior.

Pero también hay árboles de gran porte. Aún se conservan algunos pinos del antiguo pinar que había en el solar antes de construir el hospital y del que quedaron algunos ejemplares como recuerdo.

Y en este capítulo hay otra curiosidad. En el paseo central hay un inmenso cedro que fue traído por un médico que estuvo de viaje en Líbano.

Lo que más abundan son las plantas florales, muchas de temporada que se renuevan por parte del equipo de jardinería, formado también por Antonio Megías. Abundan las rosas de distintos colores, las margaritas, las azucenas, y también un gran grupo de plantas aromáticas como la salvia, lavanda, romero o jazmín. Porque se busca que el entorno tenga mucho colorido pero también mucha fragancia.

Más de cien especies de flores y plantas cuidadas con mimo y puestas a disposición y para el disfrute de los pacientes y usuarios del hospital. "Aquí salen muchos pacientes a dar un paseo y desconectar y muchos familiares, que te dicen lo que les despeja. La pena es que hay gente que corta las flores, eso me duele. Y aprovecho para pedirles que respeten el jardín para que lo pueda disfrutar todo el mundo", apunta Cortés, que el lunes cumplirá 18 años encargándose de que el jardín del hospital Clínico siga siendo una pequeña joya.

En una esquinita del patio tienen incluso su taller de jardinería. Una zona acotada que se utiliza como semillero para la reproducción (por distintas técnicas, entre ellas la multiplicación flotante) de especies y la rehabilitación de plantas estropeadas.

"Lo importante de todo es la importancia de la jardinería como terapia para pacientes, algo demostrado y que llena de satisfacción nuestro trabajo".

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