Salud Pública

Críticas a las políticas europeas sobre calidad del aire en las ciudades

  • Un estudio español cree que las normativas actuales de la Unión Europea sobre emisiones nocivas contaminantes no servirán para alcanzar los objetivos planteados por la OMS

La evidencia científica ha demostrado desde hace décadas por activa y por pasiva los efectos de la contaminación atmosférica en la salud humana. A pesar de ello, los objetivos planteados por la Organización Mundial de la Salud no serán alcanzables con los actuales planteamientos de las políticas europeas. Las estrategias parecen insuficientes. Esa es la perspectiva planteada por un grupo de expertos del Área de Epidemiología Ambiental y Cáncer de Centro Nacional de Epidemiología, y del Centro de Investigación biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp).

Pese a los progresos realizados para controlar emisiones nocivas en las últimas décadas, aún se vislumbra lejos alcanzar los valores guía recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para una adecuada protección de la población. La Comisión Europea (CE) se cuestiona la conveniencia de seguir regulando niveles más estrictos de contaminantes cuando la normativa vigente se incumple frecuentemente en la mayoría de los Estados miembros, entre ellos España. En las conclusiones de su estudio los investigadores plantean que los niveles regulados en Europa son demasiado altos para proteger a la población. "Sin embargo, la respuesta política ha sido tibia al proponer una batería de medidas que retrasará hasta 2030 un mayor acercamiento a las directrices de la OMS. Un horizonte demasiado lejano para un riesgo ambiental que provoca tan grave impacto en la salud pública", indican.

En su opinión, no se regularán sustancias que actualmente preocupan en Europa, como el benzopireno. Además, la ampliación de plazos supondrá un serio retroceso para alcanzar los valores guía de la OMS. La presión social podría conseguir el cambio de valores límite de determinados parámetros o la conversión de «objetivo» a «límite» antes de que el Parlamento Europeo y el Consejo aprueben definitivamente esta propuesta.

La nueva estrategia de la CE prevé evitar 58.000 muertes prematuras para 2030 y ahorrar unos 40.000 millones de euros anuales en costes sanitarios. A corto plazo, el Programa «Aire Puro» para Europa plantea cumplir en 2020 con la legislación vigente en parámetros críticos en los que se observan incumplimientos, como O3, PM y NO2. La mayor dificultad en las ciudades es reducir las emisiones de NOx (NO+NO2) procedentes de vehículos diesel ligeros y de pasajeros, dado que los más modernos emiten no mucho menos NOx que los más antiguos en condiciones de circulación urbana.

La legislación europea regula límites de emisión de contaminantes específicos y establece unos valores objetivo (no vinculantes legalmente y que pueden superarse por causas justificadas) y unos valores límite (vinculantes jurídicamente y que no deben superarse), o bien fija techos nacionales de emisión (cantidades máximas anuales de sustancias que puede emitir un país). Además, hay normativas dirigidas a sectores contaminantes, como la industria y los vehículos.

Un estudio llevado a cabo en España ha estimado que la implantación de medidas de control de la polución reduciría las concentraciones de PM2,5 en 1µg/m3. Esta mínima mejora de la situación atmosférica redundaría en miles de muertes prematuras evitadas cada año, estimadas entre 2365 y 4163.

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