Salud y Bienestar

Consejos para retrasar la aparición de la artrosis

Alimentación. Dieta sana y equilibrada. Es importante seguir una dieta sana y equilibrada  rica en frutas y verduras, siendo especialmente recomendados las crucíferas como brócoli, coliflor, etcétera por su alto contenido en azufre.

Ejercicio físico. Actividad moderada. Realizar ejercicio físico moderado (acorde con la edad y el estado físico de la persona) como yoga, pilates, natación, ejercicios aeróbicos y estiramientos.

Cargas. Objetos pesados. Limitar los esfuerzos físicos intensos, tales como cargar objetos pesados o desempeñar actividades laborales que sobrecarguen las articulaciones. Si hay que levantar un peso, debemos hacerlo flexionando las rodillas, evitando flexionar la columna vertebral.

Higiene postural. Columna rígida. Mantener la columna vertebral derecha, pues las malas posturas mantenidas, pueden ocasionar un mayor desgaste de esta. Asimismo, se aconseja evitar utilizar sillas  o sillones muy bajos, para reducir la tensión sobre las rodillas.

Riesgos. Deportes de contacto. Aunque se recomienda el ejercicio físico, es importante adaptarlo a la edad y condición física de cada persona. Los deportes de contacto, como fútbol o rugby, no se recomiendan a aquellas personas con artrosis incipientes.

Calzado. Zapatos cómodos. Utilizar calzado cómodo, de suela gruesa, preferiblemente plano o con pequeño tacón. Es especialmente nocivo el uso de tacones muy altos.

Consulta a tu médico. Consejo profesional. Hay que acudir al médico cuando aparecen  los primeros síntomas para descartar otras enfermedades y, en el caso de que ya está diagnosticada, si la articulación está caliente o inflamada.

Tratamientos. Fármacos bajo indicación. Evitar la automedicación con antinflamatorios por sus posibles efectos secundarios e interacciones con otros fármacos.

El primer objetivo del tratamiento es aliviar el dolor

El tratamiento de esta enfermedad debe perseguir dos claros objetivos: aliviar el dolor y mejorar la capacidad funcional. El  paracetamol es el analgésico más utilizado y eficiente, no debiéndose superar los cuatro gramos al día. El metamizol es una alternativa en caso de intolerancia, alergia o efectos secundarios del paracetamol, debiéndose recurrir a los analgésicos mayores solo en casos excepcionales. Por su parte, los antiinflamatorios no esteroideos (Aines) se deben utilizar cuando aparece inflamación activa, por lo que deben ser prescritos por el médico. Deben consumirse por cortos periodos de tiempo y teniendo en cuenta sus efectos secundarios y contraindicaciones, sobre todo en pacientes mayores,  pluripatologicos y polimedicados, como es frecuente en los que padecen esta enfermedad. Las infiltraciones locales  son una  posibilidad en los casos más severos.

Abordaje terapéutico para mejorar la capacidad funcional

El segundo objetivo del tratamiento tiene como objetivo  mejorar la capacidad funcional. Para lograrlo es fundamental la pérdida de peso en caso de sobrepeso u obesidad. El estudio Framinghan ha demostrado de forma indudable que la obesidad anticipa y agrava la artrosis. El ejercicio físico es muy  beneficioso pues incrementa la fuerza muscular, la movilidad articular y el flujo sanguíneo a la articulación. Son recomendables los ejercicios aeróbicos e isométricos, específicos para cada tipo de articulación. En general, se aconseja realizar ejercicios que no sobrecarguen  las articulaciones afectadas, como pueden ser la natación, Pilates o bicicleta estática. Asimismo, en algunos casos se aconseja termoterapia con calor superficial (en torno a los 40 grados) durante un periodo commprendido entre 30 y 40 minutos varias veces al día. En las agudizaciones se aplicara frío local para reducir la inflamación. El uso de bastones o muletas y reducir el esfuerzo de las articulaciones enfermas, es una forma de evitar el dolor y la degeneración de la enfermedad.

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