El Palillero
José Joaquín León
Totum revolutum para las fiestas
ARTESANÍA DEL MAR
La evolución tecnológica, los avances que tanto celebramos, han venido acompañados de nuevas técnicas, profesiones y materiales, que han acabado por arrinconar y dejar en el olvido a oficios tradicionales muy arraigados la zona. Es lo que ha ocurrido con los carpinteros de ribera, algo tan antiguo como la propia navegación, que está en peligro de extinción desde que la fibra o el acero fueron comiendo terreno a la madera.
Con la intención de recuperar este trabajo, entidades como la Asociación Marítima Estrella Polar, fundada hace justo una década en Cartagena, organizan cursos para que los conocimientos de los carpinteros de ribera que aún existen no caigan en el olvido y se trasmitan a nuevas generaciones.
Así, la asociación, que también trabaja en otras muchas iniciativas teniendo como base el mar y la navegación, especialmente la vela latina, ha organizado una formación contando con la presencia de uno de los más reconocidos maestros de la carpintería de ribera de todo el país, el canario Agustín Jordán Romero.
En el curso de trazo y plantillas de construcción de embarcaciones tradicionales, que se imparte en el Club Náutico El Trocadero de Puerto Real, Jordán trasmite a los alumnos su pasión por el mar. “Lo primero que intento trasmitir es el amor al barco, porque el barco nace y muere con el amor. Es un amante que no perdona, si te olvidas de él, también se olvida él de ti”, dice el maestro de Lanzarote que ha publicado un libro en el que cuenta el secreto del trazado tradicional de barcos.
Agustín Jordán lleva toda la vida ligado a los barcos. Se considera un artesano maestro carpintero de ribera, y está convencido de que, “aunque es un oficio que se pierde, hay posibilidades de salvarlo”. Asegura que hay demanda de este perfil para pequeños astilleros “para reparar, pintar cambiar maderas… para eso no hay gente ahora”.
Hace 20 años que sintió la necesidad de trasmitir sus conocimientos y se mueve por toda la costa de España para impartir formaciones como la que ahora realiza en Puerto Real. “Esto es artesanía. Tiene mucho gustarte mucho porque hay que dedicarle mucho tiempo. Con estos cursos intentamos que la gente acabe construyéndose su propio barco y lo puedan mantener”.
Con ese propósito ha llegado al curso Juan Leal, un pescador de Conil ya jubilado, que lleva toda la vida ligado al mar. “Desde que era niño”, dice Juan. “Tenemos un barco de pesca familiar y decidí unirme por si algún día hay que poner una tabla”. Acude a diario junto a su hija Manuela, una de las pocas mujeres patronas de barco que hay en la costa andaluza. “El barco que yo patroneo, ‘Rosario’, es de madera y me viene muy bien saber cómo se trabaja la carpintería de ribera”, dice Manuela. Cada seis meses saca su barco del agua para realizar trabajos de mantenimiento. “Le metemos estopa en las tablas que están más tocadas, se ‘clavatea’ y se mantiene para dejarlo siempre a punto. Con esta formación, al saber cómo está construido el barco, podemos trabajar mejor”. Manuela, que está muy entusiasmada con la formación y presta mucha atención a la elaboración de los planos y maquetas que están haciendo, no descarta incluido ponerse manos a la obra junto a su padre y construir su propio barco, “porque a mi padre le encanta”.
También tiene ese propósito Leen Geelen, una mujer belga que ha llegado a Puerto Real buscando un sitio para vivir. Como principal equipaje ha traído consigo un pequeño barco tradicional de vela latina con el que piensa navegar la Bahía de Cádiz y cumplir su sueño. “El curso es muy interesante, aunque para mi es complicado porque no tengo el vocabulario, pero estoy aprendiendo poco a poco para poder mantener mi barco y quizás para hacer otro nuevo”, dice esta mujer intrépida a la que no se le cae la sonrisa de la boca.
“Para llegar a un curso como este hay que tener, básicamente, pasión por el mar”. Lo dice el barbateño Nicolás Muñoz, que también se ha unido al alumnado. “Todos los que hemos vivido la construcción tradicional en madera, como yo, que vengo de familia de pescadores, tenemos la responsabilidad de que esto no se pierda, ya sea mediante la construcción de réplicas históricas o restauraciones de barcos antiguos”.
Qué hacer con el conocimiento que adquiera es algo que tiene claro: colaborar con alguna asociación que se dedique a restauración de barcos, como la propia Asociación Marítima Estrella Polar, que tiene entre sus objetivos recuperar la navegación con vela latina en la Bahía de Cádiz.
De forma paralela al curso de trazo, se está desarrollando otro centrado en la restauración de barcos de madera. Están restaurando una jábega que han rescatado de la playa de la Atunara de La Línea de la Construcción, una de las pocas que aún se conservan. Sobre ella han trabajado también sacando sus planos para que se puedan realizar réplicas o poder reconstruir otras que no se encuentren en buen estado.
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