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El fiscal pide 13 años para el acusado de violar a una mujer en San Fernando

  • El procesado agredió sexualmente a la supuesta víctima mientras la amenazaba con dos navajas, sostiene la acusación pública

Fachada del Palacio de Justicia gaditano, donde se celebra el juicio. Fachada del Palacio de Justicia gaditano, donde se celebra el juicio.

Fachada del Palacio de Justicia gaditano, donde se celebra el juicio. / D.c.

La Audiencia Provincial de Cádiz celebra hoy el juicio a un acusado de agredir sexualmente a una mujer en San Fernando. La Fiscalía solicita para el procesado la pena de 14 años de prisión, la prohibición de comunicarse por cualquier medio con la supuesta víctima y de aproximarse a ella a una distancia no inferior a 500 metros de su domicilio o lugar de trabajo por otros 14 años. El fiscal pide también que el encausado indemnice a la mujer en 10.150 euros por los daños morales y las lesiones ocasionadas.

El acusado se encuentra en prisión provisional por esta causa desde el 3 de octubre de 2016, un día después de que supuestamente cometiera la violación.

El encausado se encuentra en prisión provisional por este caso desde octubre de 2016

En su escrito de calificación provisional, el fiscal expone que el procesado vivió durante varias semanas del mes de octubre de 2016 en un garaje de San Fernando -acondicionado para vivir allí- junto a la denunciante y su pareja.

Así las cosas, sobre las 3:00 de la madrugada del día 2 de octubre de 2016, la mujer mantuvo una discusión con su compañero sentimental, tras la cual éste abandonó el garaje, de manera que se quedaron solos en la referida instancia el procesado y la supuesta víctima.

Ambos entablaron entonces una conversación. Poco después ella se quedó profundamente dormida. El encausado aprovechó ese momento para introducirse en la cama de la mujer y comenzar a tocarla. Ella, asustada, le dijo que parara y se marchara de allí, a lo que él hizo caso omiso.

Según las conclusiones de la Fiscalía, la querellante intentó huir cuando el acusado la cogió del pelo y la tiró en la cama para, acto seguido, agredirla sexualmente.

El procesado, apunta la acusación pública, llevaba en el momento de los hechos dos navajas: una tipo multiusos de color rojo y de pequeñas dimensiones y otra de mango color gris y de mayor tamaño. Con sendas armas, amenazaba e intimidaba a la mujer, que no podía zafarse de su supuesto agresor por la fuerza que ejercía sobre ella.

El acusado, lejos de deponer en su actitud, intentó violar nuevamente a la denunciante cuando ésta le manifestó que tenía VIH. De repente, el procesado le dijo a la mujer que no había pasado nada y se marchó.

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