Tribunales

Dos clanes aceptan penas mínimas por traficar con droga y evitan la cárcel

  • Los 17 condenados se han beneficiado del retraso judicial que ha sufrido la causa, que se remonta al año 2009

Imagen de los Juzgados de Primera Instancia e Instrucción de El Puerto, donde se tramitó la causa. Imagen de los Juzgados de Primera Instancia e Instrucción de El Puerto, donde se tramitó la causa.

Imagen de los Juzgados de Primera Instancia e Instrucción de El Puerto, donde se tramitó la causa. / Fito Carreto

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La Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado por tráfico de drogas a dos clanes familiares, afincados en El Puerto y Jerez, a penas aceptadas que oscilan entre los dos años y los cinco meses de cárcel

El tribunal de la Sección Tercera, no obstante, ha beneficiado a los 17 miembros que integran los dos clanes con la suspensión de las penas de prisión impuestas, de manera que ninguno de ellos entrará en la cárcel

Todos los procesados por este caso, la mayoría con antecedentes penales por delitos contra la salud pública, evitaron la celebración del juicio en el Palacio de Justicia gaditano a principios de este mes tras aceptar la autoría de los hechos por los que venían siendo acusados. Esta confesión, unida al significativo retraso que ha sufrido la causa -que se remonta al año 2009-, ha favorecido a los traficantes en la resolución, ya firme, de este procedimiento.

El clan portuense empleaba a drogodependientes para transportar las dosis

La sentencia recoge como hechos probados que desde los últimos meses del año 2009 y durante el mes de enero de 2010, el Grupo de Estupefacientes del Cuerpo Nacional de Policía de El Puerto tenía fundadas sospechas de que un miembro del clan de los Bermúdez-Heredia se dedicaba, en compañía de otros familiares, a la venta y suministro de sustancias estupefacientes, en concreto, cocaína y heroína.

Sara y los suyos, apunta la resolución judicial, vendían droga en sus domicilios particulares "e incluso utilizaban a drogodependientes para trasladarla de una vivienda a otra". Las personas que realizaban dichos portes recibían a cambio dosis de sustancias estupefacientes a modo de pago.

A partir de las pesquisas realizadas, la Policía tuvo conocimiento de las labores que desempeñaban cada uno de los integrantes del clan portuense: almacenaje de droga, traslado de recados, preparación de dosis, venta al por menor... 

Tras varios meses de trabajo, las investigaciones policiales culminaron el 1 de junio de 2010, cuando se practicaron los registros judiciales en las viviendas que los procesados tenían en El Puerto. En ellas se encontraron, además de cocaína, heroína y hachís, comprimidos de metadona, una balanza de precisión, una pistola simulada, cartuchos, cuchillos, teléfonos móviles y más de 17.000 euros procedentes de la venta ilícita de droga. 

La familia jerezana

Durante el desarrollo de las investigaciones citadas, agentes de la Policía Nacional comprobaron que las sustancias estupefacientes que distribuían los integrantes del clan portuense les eran suministradas por otro clan familiar afincado en Jerez, los Amaya-Carmona, con quienes se comunicaban fundamentalmente por teléfono y a través de terceras personas. 

Así, a finales del mes de mayo de 2010, se practicaron nuevos registros, esta vez en los domicilios de los traficantes jerezanos. En dichas viviendas se intervinieron igualmente cocaína, heroína, útiles para preparar las dosis, móviles, portátiles y dos vehículos de alta gama adquiridos con dinero obtenido con la venta de cocaína y heroína. 

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