PUERTO REAL

La Villa despierta del sueño de contar con su propia moneda local

  • La falta de tiempo y recursos hace que la iniciativa no sea ahora una prioridad en el bipartito

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Hace justo dos años, expertos en el desarrollo de monedas locales de todo el país se daban cita en Puerto Real para dar un impulso a una de las iniciativas en las que el equipo de Gobierno de Podemos y Equo habían puesto más interés.

Se pretendía desarrollar una moneda local para -según dijeron entonces- “facilitar la inclusión de las familias más desfavorecidas, que estimule el tejido asociativo (sobre todo juvenil) y que contribuya a encontrar nuevos nichos de empleo y de mercado explorando nuevas fórmulas de desarrollo y economía local”.

Pero ese esfuerzo con el que arrancó se ha ido diluyendo a lo largo de estos años y la realidad es que Puerto Real ha despertado del sueño de ponerse al nivel de otras ciudades como San Juan de Aznalfarache (Sevilla). “No ha sido por falta de ganas ni porque no creamos en el proyecto”, dice Encarna Marín, concejala de Asuntos Sociales, Solidaridad, Feminismos-LGTBI, y varias áreas más que, de algún modo, han lastrado la iniciativa.

“No hemos tenido tiempo. La realidad del municipio es muy complicada y hay concejalías como la de Asuntos Sociales que nos absorben, precisan de mucha dedicación y muchos recursos”, reconoce Marín.

La concejala de Podemos no oculta su frustración cuando habla de la moneda local porque desde el principio apostó por ella. Marín, que no formará parte de ninguna candidatura para las próximas elecciones, dice dejar la política “con ese dolor”. No obstante, sí está satisfecha de las jornadas que se celebraron en Puerto Real, en enero de 2017, porque “siempre queda algo que cala en la sociedad”, dijo.

Esas jornadas se llamaron ‘Por el empleo sostenible y una economía local y de la gente’, y contó con la participación de expertos en el tema de monedas sociales a nivel estatal como Julio Gisbert (autor de “Vivir sin empleo”) e Israel Sánchez (economista del Proyecto la Transicionera), que estuvieron además acompañados de otras personas que contaron las experiencias que se han llevado a cabo en San Juan de Aznalfarache y Santa Coloma de Gramanet.

“Hacer unas jornadas siempre es positivo porque mueve conciencias y plantas una semilla”, asegura Marín. La edil considera que el trabajo que se hizo “siempre va a estar ahí y crea un poso de fondo que va a facilitar, en un futuro, su puesta en marcha”.

Igual de ilusionado estaba entonces el alcalde de Puerto Real, Antonio Romero, quien abría aquellas jornadas asegurando que estaba más cómodo en ellas que en cualquiera de los consejos de administración a los que pertenecía como alcalde. Para Romero, impulsar una moneda “local y de la gente” era uno de los principales motivos por los que habían llegado a las instituciones, y aseguraba que cuando éstas pasan por momento tan complicados como los que atraviesa el Ayuntamiento de Puerto Real es necesario la implicación de la gente en proyecto como el de la moneda social.

Ahora, el proyecto está “empantanado como otras muchas cosas”, dice el alcalde. Romero, al igual que Marín, está convencido de que el grupo motor que se creó tras las jornadas es muy atractivo para desarrollar la idea y se siguen manteniendo contactos con las entidades que participaron porque “sigue siendo interesante y se puede retomar en cualquier momento”.

Sin embargo, huelga decir que “a cuatro meses de que acabe la legislatura no vamos a poder hacer nada más en ese sentido”, lamenta Romero. Por último aseguró que la moneda social no arrancó por falta de ganas sino porque “estamos priorizando otras cuestiones que consideramos que son mucho más urgentes".

En definitiva, la complicada situación en el Ayuntamiento de Puerto Real fue lo que hizo a su equipo de Gobierno impulsar la creación de la moneda y, al mismo tiempo, lo que ha imposibilitado ponerla en marcha.

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