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Tribuna

Carmen Álvarez

Diputada provincial de Izquierda Unida

La provincia de Cádiz va a sufrir por todo lo que no se ha hecho

Hubo dolor y muerte en la historia de lucha de los Mártires de Chicago que iniciaron la consecución de la jornada de 8 horas. Hoy, 134 años después, nos encontramos con una terrible situación en la que cientos de miles de compañeros y compañeras están sufriendo el dolor y la muerte a diario, padeciendo lo indecible para lograr que el resto nos sintamos seguros y sanos.

Esta jornada conmemorativa del 1 de Mayo tan extraña, en la que no podremos tomar las calles como es habitual, quiero expresar el convencimiento de que, aunque las calles estén vacías, la lucha continúa. Al igual que nuestros sanitarios, héroes cercanos con rostros fatigados, están dando la vida por superar esta terrible enfermedad, ahora nos toca a todos ir juntos de la mano en la defensa de una educación y una sanidad pública y para afrontar el desafío que nos presenta la crisis económica. Esta crisis no la deben pagar los de siempre, los de abajo, precisamente los que siempre están dispuestos a plantar cara a la adversidad. Nadie se debe quedar atrás porque aquí estaremos reivindicando una protección total del trabajador y tendiendo la mano para colaborar con quien haga falta para conseguir las mejoras que necesitemos.

Esta crisis sanitaria ha puesto en evidencia el poder de la clase trabajadora. La pandemia ha tambaleado el funcionamiento de la economía y afectado a un sistema capitalista débil y vulnerable, ya que se basa en un crecimiento que desdeña el esfuerzo del obrero. Debemos ser conscientes del poder que atesora la clase trabajadora. Mi especial recuerdo a todas y todos aquellas que han procurado el cuidado de la vida, poniendo en peligro la suya propia. Nuestro agradecimiento eterno a todo el colectivo de sanitarios, personal de las residencias y personal de Ayuda a Domicilio que nos han dado una lección al resto de la sociedad sobre cómo ser resilientes en una situación límite.

Estos tiempos ponen en valor la solidaridad con colectivos oprimidos y nos abren los ojos a la necesidad  de construir un orden basado en la satisfacción de las necesidades de la mayoría social y no en el afán de ganancias de una clase minoritaria y parasitaria que sólo desea enriquecerse a costa del trabajo de otros. Debemos seguir reivindicando la defensa de lo público. Aludiendo a  Marcelino Camacho, entre lo posible y lo necesario, debemos buscar el equilibrio entre ambas sin dejar de hacer ninguna de las dos. Lo necesario es ahora buscar un sistema acorde a nuestras necesidades y es posible encontrarlo.

La clase trabajadora debe saber que estamos ante un punto de inflexión histórico que hay que aprovechar para plantear un futuro más inclusivo y justo, resiliente, sostenible y menos basado en el consumo que sostiene un sistema capitalista que está haciendo aguas por todos lados. Y eso sólo es posible con la lucha en la calle y la unidad de la clase trabajadora. En la provincia de Cádiz aún más si cabe, ateniéndonos a nuestros niveles de liderazgo de desempleo, precariedad laboral y exclusión social. Izquierda Unida es una de las voces que se ha alzado en defensa de las trabajadoras y trabajadores, proponiendo cada día medidas de implantación rápida y con efectividad contrastada para superar un modelo de provincia que no tiene futuro si la situación no cambia. Por nuestra parte, proponemos la desestacionalización del turismo, un nuevo rumbo en la política industrial y una mayor atención a la sostenibilidad de nuestro sistema productivo.

En cuanto a la protección de trabajadoras y trabajadores, vamos a sufrir por todo lo que no se ha hecho hasta ahora. Debemos ser respetuosos con nuestras señas de identidad, y el campo y la mar, es una de ellas. Generador de empleo y riqueza, la crisis también se ceba con este sector. Más apoyo e innovación y más promoción de nuestros productos se antoja necesario. Y en medio de esta crisis, aparecen modelos de economía sostenible en otras ciudades que podemos trasladar a nuestra provincia. Es el caso de los huertos urbanos, en el que los ciudadanos cultivan sus propios productos en terrenos urbanos ganados al hormigón y en el que surge una actividad económica colaborativa, respetuosa con el medio ambiente y con gran índice de productividad. Con esta idea que IU hace propia, se facilita el intercambio de conocimientos y recursos de cara a ayudar a los que se acercan por primera vez a estos huertos urbanos. Una idea de resistencia frente a tiempos de crisis, que apuesta por construir comunidades más resilientes, a coyunturas como la que vivimos y apoyando proyectos locales de soberanía alimentaria ya existentes con anterioridad y que desde IU siempre hemos reivindicado. Por otro lado, el ejemplo de estos días nos refuerza en la idea de que es necesario que la industria manufacturera sea nacionalizada y puesta bajo control público; en realidad, bajo el control democrático de los trabajadores. Esa sería la única forma racional de responder a esta crisis desde un punta de vista solidario.

Pero tenemos en frente un enemigo común: el fascismo presente en nuestras instituciones democráticas y que se han convertido en un peligro que amenaza las libertades de toda la ciudadanía en general y la de las trabajadoras y trabajadores en particular. Hoy más que nunca, tenemos que ser protagonistas reivindicando un marco más justo para la case obrera. Mientras tanto, ante el insulto, la descalificación y el ataque desnortado, la respuesta democrática debe ser la de la atención continua, la lucha en la calle con los colectivos sociales y las propuestas para mejorar la vida de los ciudadanos y ciudadanas en un marco de igualdad social. Este es nuestro compromiso… lo seguirá siendo.

 

¡Viva la clase trabajadora! ¡Viva el 1 de Mayo!

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