Una universidad con mucho futuro

González Mazo deja la institución gaditana más sólida en recursos, en promoción, y a la cabeza en diferentes ámbitos

El rector de la Universidad de Cádiz, Eduardo González Mazo, con su penúltima propuesta, que pasa por la creación de un Museo del Mar con el Castillo de San Sebastián en el horizonte, como el mejor emplazamiento para reforzar el Campus Marítimo, ha subrayado las dos patas de su gestión a lo largo de sus ocho años de mandato: su apuesta por la excelencia con el CEI-Mar como buque insignia, y su obsesión por dotar a la UCA de nuevos equipamientos para afrontar el futuro. La dura crisis económica que ha marcado su mandato no ha frenado, entre otras, las importantes inversiones en la Facultad de Medicina, la reapertura del Colegio Mayor Universitario y la puesta en marcha del eterno proyecto de la nueva Escuela Superior de Ingeniería, que se ha visto ensombrecido por el hundimiento del plan industrial de Las Aletas, que le daba aún más sentido.

No se puede pasar por alto, en paralelo, el ambicioso acuerdo para compensar y reforzar el Campus de Cádiz capital, tras la salida de Ingeniería, conectando la futura Facultad de Ciencias de la Educación, en Valcárcel, con la nueva sede del Rectorado, a ubicar en el Centro Reina Sofía, incluyendo nuevos usos universitarios en la pérgola del Parque Genovés. Y esto sin dejar de mirar a la Bahía de Algeciras, donde brillan con luz propia la remodelación de la Escuela Politécnica Superior, los talleres de Enfermería y la construcción de la mayor biblioteca de la comarca; y a Jerez, con cuyo Ayuntamiento ha acordado la apertura de nuevas instalaciones deportivas a la vez que se ha inaugurado la nueva sede de los Institutos de Investigación en Ciencias Sociales.

La gestión de González Mazo ha estado presidida por el respeto institucional, por el espíritu colaborativo y por la voluntad de acuerdo. Y fruto de su empeño y del gran equipo que le ha rodeado, como no se cansa de repetir, los colectivos universitarios le brindaron una sincera ovación en el claustro -que no se recuerda desde la etapa de Mariano Peñalver- tras la presentación de su informe de gestión. Quizá su secreto ha estado en que más allá de lo que digan las estadísticas, el rector nunca le ha puesto freno a la capacidad de proyectar la mejor capacidad y el conocimiento desde la Universidad de Cádiz. Pero no lo tuvo fácil, en absoluto. Primero tuvo que lograr una cierta estabilidad financiera para poder avanzar con garantías en el terreno académico, en investigación, en transferencia, en servicios y, en definitiva, en su compromiso con el desarrollo cultural y socioeconómico de nuestro entorno. En su marcha, y como balance, deja unas sólidas expectativas de futuro y una institución que ha crecido en recursos, en promoción y que se ha posicionado a la cabeza de las universidades españolas en diferentes ámbitos.

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