Las campañas electorales tienen mucho de simulación. La imagen es casi todo. Ahí tienen, si no, las fotos de la maestra de maestros Susana Díaz abrazada a personas mayores, niños o corderitos. Mientras tanto, Juanma Moreno arranca con dos ideas principales. La primera es la antipropaganda a la Junta socialista, resumida en corrupción y mala gestión. Con el inconveniente de que no ofrece contrapartidas propias. La segunda consigna es una euforia tan artificial que no es creíble; finge estar convencido de llegar a San Telmo. Sin ganar, su objetivo es alcanzar la mayoría con Ciudadanos. Es cierto que hay cansancio de la eterna administración socialista y deseo de alternancia. Pero para que fuese posible la hipótesis de que PP y Cs consiguieran 55 escaños en el Parlamento, ambos deberían tener candidatos que añadieran valor y votos a sus respectivas marcas. No es el caso. Marín es el aspirante más inconsistente en liza; no suma un ápice a Ciudadanos. Y Moreno no es un líder excepcional y tampoco aporta al PP. Hay una tercera actividad en la que ha estado inmerso Moreno en los últimos días: la composición de las listas para el 2-D. Básicamente en salvar la cara y el futuro inmediato a algunos de sus capitanes en la feroz batalla que el PP andaluz libró contra Casado en las primarias en favor de Soraya. Como Loles López en Huelva o Antonio Sanz en Cádiz. Juanma también ha tenido que pelear su propia candidatura. Casado quería que fuese de número uno por Sevilla, mientras que el interesado estaba empeñado en ir por Málaga. Moreno justificó esta semana en Génova su negativa ante el secretario general de su partido: "Es como si a uno de Cartagena lo ponen por Murcia". Ignoro si comparar a Málaga con Cartagena supondrá algún desdoro para la parroquia popular, pero al murciano García Egea parece que le convenció. Quiere ganar en su distrito electoral y en Sevilla no tiene opción contra Díaz. Mientras que Málaga le ofrece mejores expectativas. Entre los argumentos casadistas para la alternativa sevillana estaba que una derrota allí no condicionaría el futuro de Moreno fuera del Parlamento, pero una derrota en Málaga le restaría posibilidades a su eventual candidatura a la Alcaldía de Málaga en 2023. Hay quien le diseña itinerarios: un sillón de senador en lugar de Sanz y un porvenir municipal lustroso. Lo que significa que hay otros señalados en la venganza de Casado, como Elías Bendodo, aspirante al trono de De la Torre. Secuelas de la foto de la pizza.

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