En el catálogo de frases estúpidas que ponen en circulación los políticos una de las últimas es la expresión "esto va de…" con la cual el que la perpetra pretende decirnos a qué asunto debemos prestar atención, cuál es la médula de un tema según su único punto de vista. Empezaron los majaras independentistas cuando querían cometer la atrocidad de saltarse todas las leyes y enfrentar a unos catalanes contra otros, nos decían "esto va de democracia". El otro día se la oí a Loles López, del PP, sobre las municipales "esto va de buena gestión o mala gestión" como si los de su partido tuvieran la exclusiva de la eficacia, argumento que emplea también Domingo Villero y que en el fondo tiene un componente bastante conservador, el fin de las ideologías y todo eso. Me pasa con esa expresión como con la de "ahí lo dejo", otra manía que se ha puesto en circulación. Para qué hablar de la necedad "lo siguiente" cuando el idioma tiene recursos suficientes para no repetir pamplinas. Otra palabra que usan los arquitectos y han trasladado al periodismo, según parece, es "pastilla" cuando se debería decir parcela o solar, mucho más adecuado. De la política surgen tonterías del calibre de "poner en valor" que antes se decía "vender", o "nicho de empleo", "ventana de oportunidad". Detesto profundamente "empoderamiento" y para qué hablar de cuando leo o escucho "ciudadanos y ciudadanas", "vecinos y vecinas" de manera automática dejo de leer o de prestar atención porque pienso que quien utiliza expresiones así no sabe hablar o escribir en español y por lo tanto no tiene interés suficiente para dedicarle tiempo.

La idea de que en unas elecciones lo que se valora es quién es un buen gestor me parece simplificadora. Para empezar en las pasadas generales se ha votado por cuestiones ideológicas a todos los partidos. En las municipales habrá un margen para la cercanía, para la idea que tengan los electores (y las electoras) sobre cada persona en función del grado de conocimiento. Es cierto que junto con ideología es preciso tener ideas, a lo que es preciso añadir la capacidad para ponerlas en marcha porque cualquiera sabe hacer dibujitos en un ordenador De nada sirven los grandes principios si luego no hay ideas concretas para desarrollarlos, junto con la perseverancia, conocimiento y voluntad para culminarlos. Uno puede pensar una ciudad de colorines pero luego va por una calle que está sucia llena de barbaridades contra el patrimonio, por decir un animalito, como Los Lacios.

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