Envío
Rafael Sánchez Saus
Y ahora Marco Rubio
El acto de Rufián de ayer y el de los partidos que integran Sumar el sábado ha puesto sobre la mesa el debate sobre la unidad de la izquierda, tan atomizada en grupúsculos unos acogidos al rencor, otros al nacionalismo, valga la redundancia, algunos pegados al sillón. Que un independentista catalán cuyo principal mérito son los chascarrillos desde la tribuna del Congreso pretenda liderar a la izquierda en España dice mucho de la situación que atraviesa este espacio. El sistema electoral castiga la división del voto entre fuerzas del mismo ámbito. Lo pudieron comprobar en la ciudad de Cádiz cuando Podemos se descolgó de la coalición Adelante Izquierda Gaditana, donde iban Adelante Andalucía e IU-Ganar Cádiz, por el puesto donde debía ir en las listas la tal Marina Liberato, una mujer desconocida en la ciudad pero que sus 999 votos impidió que AIG sacase el séptimo concejal que hubiera evitado la mayoría absoluta y la Alcaldía del PP. Según parece, Podemos había pedido ir en un lugar destacado que le garantizase un acta de concejal y la gente de Adelante pensaba que todos los concejales provenientes del equipo de gobierno de Kichi eran verdaderos líderes sociales y debían ir en puestos de relevancia. Entre el sectarismo de uno y la soberbia de otros, no se alcanzó el acuerdo con el resultado conocido. Por supuesto nunca nadie habrá escuchado una autocrítica o una excusa por parte de la candidata ni de Podemos, un partido que ha pasado de 70 diputados a cuatro pero que nunca se equivoca. Izquierda Unida ha pasado en Cádiz de 13.844 votos y cinco concejales en 1995 a no tener ahora ningún concejal. Su artefacto Ganar Cádiz sacó en 2015 5.487 votos y dos concejales para integrarse luego con Adelante en 2019 y sacar juntos los mismos votos que habían sacado por separado. La diferencia es que pudieron gobernar, lo que demuestra que la izquierda cuando va junta prospera. Se ha visto en Extremadura y en Aragón: juntos, un buen resultado; separados, un desastre. Por lo visto llevan tiempo reuniéndose en la ciudad las fuerzas políticas situadas a la izquierda del PSOE, incluido el ciudadano Lorenzo, para ver si tejen las bases para una candidatura conjunta, en lugar de hablar de un proyecto para Cádiz. Qué lejos queda eso de Anguita de “programa, programa, programa”. Podemos volverá a ser un problema, como lo es para forjar una nueva coalición a escala nacional o para integrarse en la coalición Por Andalucía en las autonómicas. En Podemos seguirán más preocupados por las tertulias, Canal Red y Taberna Garibaldi. El que viva lo verá .
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