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Rafael / Sánchez Saus

La tumba de la ministra Aído

MISTERIO desvelado. Casi un año después, ya podemos saber por qué Bibiana Aído, y sólo alguien como ella, podía ser designada para el inédito ministerio de Igualdad en el segundo gabinete de ZP. Ninguna política experimentada, ninguna inteligencia mediana, nadie que desde la nada no pudiera ser cegado por el fogonazo de su increíble promoción hubiera aceptado un puesto cuyo primer y quizá único objetivo verdadero será sacar adelante una ley criminal e inconstitucional que reducirá a cenizas el futuro político de la encargada de perpetrarla. Como toda monstruosidad precisa de un rostro humano que la presente sin que el horror se adueñe de los corazones, era necesario recurrir a esta pobre chica, deliciosamente rústica en su aire moderno, políticamente virgen, tallada desde la cuna en el socialismo de alcornoque y pastizal, para hacer la faena que nadie hubiera querido para sí.

Lo que el llamado Comité de Expertos del ministerio de Aído, formado exclusivamente por abortistas reconocidos y militantes, ha presentado como reforma de la ley del aborto sólo puede calificarse como un compendio de salvajadas inductoras del simple homicidio. No ya es que pretenda relanzar una ley de plazos que el Tribunal Constitucional excluyó taxativamente en 1985, no sólo es que atente contra los derechos de los padres de niñas de dieciséis años a velar por la salud de sus hijas, es que anuncia la completa despenalización del aborto en cualquier caso, incluso si se provoca fuera del plazo que se recomienda. Esta última cuestión, que está pasando desapercibida entre tanto dislate, es una licencia para matar al nasciturus en cualquier momento antes del parto, pues la mujer que así actuara se sabría libre de antemano de cualquier posible pena. Si con la ley actual España ya era la meca del aborto criminal merced al tercer supuesto, ya podemos imaginar la puerta que se abriría en beneficio del repugnante negocio con el que algunos médicos sin conciencia se han hecho millonarios.

No crean la ministra Aído y el PSOE que esta barbarie, que sólo delata su enorme vacío moral, puede salirles gratis ni cuenten con que la crisis económica vaya a distraer a la sociedad española ante semejante vuelta de tuerca. La experiencia de estos últimos años es que, incluso ante cuestiones menos graves que la que ahora se plantea, la gran mayoría de los españoles para los que sigue siendo importante vivir en un país digno y simplemente decente ni se calla ni se arruga. Aún es tiempo de encontrar una solución a los embarazos no deseados desde la apuesta por la vida y por la salud física y mental de niños y mujeres, pero este increíble dictamen de los expertos de Bibiana quedará para la particular historia socialista de la infamia y como ejemplo supremo de la degradación que la era ZP nos está trayendo

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