El traslado del Rectorado

La cultura estorba en Cádiz y se deja influenciar por los amiguetes ante la falta de ideas de los responsables

En Cádiz se toman las cosas con calma. Por eso, han sorprendido las prisas para que el Rectorado de la Universidad se instale cuanto antes mejor en el Gobierno Militar, aún a costa de salir (de mala manera) las colecciones que allí exponían y las entidades que aún mantienen sus sedes. Las prisas no son por casualidad, sino porque en primavera habrá elecciones en el Ayuntamiento y la Universidad. Se sabe con seguridad que el rector, Eduardo González Mazo, no podrá repetir, al haber agotado sus mandatos, mientras que el alcalde, José María González, está por ver si es elegido o llega otro. Ellos han sido los artífices de esta operación, que tiene un vencedor, la Universidad; y un perdedor, el Ayuntamiento. Por tanto, quieren dejar todo atado y bien atado.

El Centro Cultural Reina Sofía, ubicado en el histórico edificio del antiguo Gobierno Militar, ha sido un lugar emblemático para la cultura gaditana. En los tiempos en que aún había alguna preocupación por la cultura gaditana. No ahora, cuando la cultura estorba, y se deja influenciar por amiguetes, ante la falta de ideas de los responsables. La gestión de Eva Tubío es pésima, aunque no ha sido ni la mitad de criticada que los concejales del PP que la precedieron. Criticaron a Varela porque fue futbolista, y esta señora se dedica a tirar balones fuera.

Han tirado incluso a un Centro Cultural de propiedad municipal (es decir, de la ciudad) que dejará de serlo. Es cierto que en el Reina Sofía no todo era estupendo. La colección de Juan Luis Vassallo puede estar mejor presentada en la Casa de Iberoamérica. En su anterior ubicación no ha tenido el aprecio que merecía. En ese edificio hay instituciones como la Fundación Carlos Edmundo de Ory que puede estar en otro inmueble. Cuentan con algunos documentos y libros del poeta. Conste que soy uno de los raros admiradores de Carlos Edmundo, aunque no tanto como Jesús Fernández Palacios, que fue su amigo y contribuyó a difundir sus obras. Sin él, sin Rafael Román y pocos más, se le hubiera olvidado por completo. Al final, curiosamente, el Ayuntamiento de Teófila Martínez buscó acomodo a la Fundación, que ahora emigrará.

En contra de lo que algunos suponen, la pérdida de sede de la Real Academia Hispano Americana sí es un problema. Posee una biblioteca de valor, que no debe rodar por ahí, y la tienen adaptada para investigaciones. Pero todo eso al Ayuntamiento le importa poco, pues sólo les interesa ceder ese edificio, en el que no saben qué hacer a causa de su ignorancia de la cultura gaditana.

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