Con la venia

Fernando Santiago

Lo siento, picha

CUMPLO el encargo efectuado por el maestro. No sé en qué momento ni a quién se le ocurrió la escatológica frase de "Lo siento, picha, no tó er mundo puede ser de Cai". Yo la vi por primera vez en unas camisetas y pensé lo mismo que puede pensar cualquiera: es verdad, todo el mundo no puede ser de Cádiz, pero serlo no tiene ningún mérito. En el fondo lo más gaditano es tener un apellido genovés o si acaso escocés o normando. Todos los apellidos italianos de Cádiz denotan que la familia del que lo luce lleva viviendo en Cádiz varios siglos, quizás desde el XVIII, cuando se instalaron en la ciudad las principales casas comerciales de Europa. El resto son de recebo: mezcla de familia gaditana y de fuera, ambos padres nacidos fuera y llegados luego a la ciudad . Aún así queda establecido el elogio al linaje gaditano, el RH de Cádiz que incluye haber sido bautizado en La Palma o Santa María, haber jugado con pelota de trapo en la plaza Mina, haber saltado desde el Puente Canal, haber visto el rayo verde en La Caleta, haber jugado al mangüiti, haber gritado "¡Cabeza!" en el cine Caleta , ser socio del Cádiz de cuando Fernando Carvallo, ser hermano de varias cofradías y salir con el cirio en la mano , haber perseguido a Los Dedócratas, haber visto a las majorettes de Monpellier por el Campo del Sur, haber metido mano en una tronera o pelado la pava bajo el árbol gordo. Es posible que en lo más profundo de las cuevas de María Moco esté depositado el árbol genealógico gaditano de la misma manera que los mormones  tienen guardado el de la humanidad en una montaña de Salt Lake City .Quizás allí se refleje el gotha local para expedir los certificados correspondientes.

 

Hubo un tiempo en que la gente de Cádiz era conocida en toda España por los quillos. A partir de la primera edición del lamentable programa Gran Hermano, ganado por uno de Cádiz que popularizó el no menos lamentable y chabacano picha, así se nos conoce ahora. Si Cádiz fue cosmopolita ahora somos graciosos y catetos a partes iguales. Si antes llevar un apellido italiano era síntoma de gaditanía, cualquier día alguien pondrá una pega o se inventará una frase anganga. Espero que los que se llaman a sí mismos gaditas salgan más, que el nacionalismo se cura viajando.

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