Semana Santa: ganarlo o perderlo todo

18 de febrero 2026 - 03:07

Escribe San Juan de Ávila a una señora: “Dios dé a vuestra merced buenas cuaresmas, y que así tome la ceniza… Y acuérdese que la ceniza se hace de leña quemada, más nuestra humildad viene de Jesucristo, muerto con fuego de amor y tormentos en cruz… Coja santos ejemplos de la pobreza, hiel y vinagre, deshonras, dolores y compañía de sayones que el Hijo de Dios por nosotros pasó, y esfuércese con estas armas a la guerra que le está aparejada… Señora, demos una carrera esta cuaresma, que no sabemos si veremos otra… Abramos los ojos y tomemos el negocio de Dios muy de veras, que el Señor es muy gran Señor y quiere ser fielmente servido… Esto no se hace jugando ni dormiendo, más velando y llorando y pidiendo la mano a quien todo lo puede… Y lo que el Señor dice, que sea oído con reverencia y obedecido con presteza, y que no sea menester que le diga una cosa dos veces”.

Leo santa humildad, y veo a Humildad y Paciencia y al Cautivo; muerto con fuego amor y tormentos en cruz, y veo al Amor y al Calvario; que cojamos santos ejemplos de pobreza, hiel, vinagre, deshonras, dolores y sayones que por nosotros el Señor pasó, y veo a Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes y al Señor de la Sentencia; que debemos aprovechar esta cuaresma porque no sabemos si veremos otra, y le veo a usted y a mí; que hay que tomar el negocio de Dios muy en serio, y que lo que el Señor dice debe ser oído con reverencia y obedecido con presteza, y veo a nuestro –suyo, mío, de todos– Señor del Gran Poder, desde hoy altar velado con paño morado su cuerpo; que el Señor es muy gran Señor, y veo a Jesús Nazareno, hijo de David; que debemos pedir la mano a quien todo lo puede, y veo Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro.

Leo que esto no se hace jugando, que abramos los ojos y tomemos a Dios muy de veras, y pienso cuanto nos es dado a través de las sagradas imágenes –evangelio, teología, exégesis y sermón esculpidos– y cuanto podemos perder si nuestra Semana Santa se sigue trivializando groseramente, vaciándose de devoción y de emoción para llenarse de una afición que confunde seriedad con cursilería impostada, emoción con sensiblería y alegría con vulgaridad.

La medida de la pérdida depende de la magnitud de lo perdido. Y en este negocio podemos ganarlo o perderlo todo.

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