El Palillero

José Joaquín / león

No sabemos lo que tenemos

EN Cádiz no sabemos lo que tenemos. Esta frase ya la he escrito cientos de veces, y algunas más. Un ejemplo señero es el castillo de San Sebastián. Si usted le pregunta a alguien, al azar, lo más probable es que le contesten: "Ese castillo es muy bonito, pero está medio en ruinas, desaprovechado". Puede ser que no lo haya visitado nunca, aunque su abuelo cumplió allí la mili en el año 64. Y es verdad que el castillo de San Sebastián estaba destinado a ser uno de los proyectos emblemáticos del Bicentenario en 2012, y no se completó a tiempo. Todavía quedan obras por hacer, pero lo que hay allí ya les gustaría tenerlo a otras ciudades.

En la noche del jueves regresaba El Barrio a Cádiz, con un recital en el castillo de San Sebastián, dentro de los llamados Conciertos para la Libertad. Esas noches son de lo más aprovechado que ofrece. El nombre de los conciertos es bonito, y encaja perfectamente en la memoria correcta. Se puso cuando era concejal de Cultura Antonio Castillo; y aunque evoca básicamente la libertad de los liberales de 1812, les recuerdo que Fermín Salvochea fue jefe del segundo batallón de los Voluntarios de la Libertad. Así que el título de los conciertos es puntero, porque ¿a quién no le gusta la libertad? Este año han venido ya Pablo Alborán, Joan Manuel Serrat y El Barrio. Y todavía faltan Vanesa Martín y Pasión Vega. Se puede decir que la programación de las noches del castillo de San Sebastián ha sustituido claramente a la del Teatro Pemán, que sigue cerrado, y con la pérgola a su vera.

Pero el castillo de San Sebastián tiene mucho más que una explanada para conciertos en la avanzada de Santa Isabel. Tiene unas casamatas adaptadas para exposiciones de lo mejor que hay en Cádiz, con un patio de cristales. Es un sitio tan bueno para exposiciones que no se encuentran suficientes para exponer, no sé si lo entienden. Además, hay allí un faro eléctrico que es el segundo más antiguo de España, y los restos de otro anterior, que es una reliquia. Las vistas son paradisíacas. Tiene hasta un puente, ya inaugurado en otros siglos. Y se puede visitar, no crean. También hay unos laboratorios de investigación marina de la UCA, que son pioneros en España. Así que para no haber nada, no está tan mal.

Es verdad que quedan obras pendientes, como la reconstrucción de la capilla. Y más casamatas todavía, aquello es como la casamata interminable. En cualquier ciudad este castillo sería Patrimonio de la Humanidad y un chollo para el turismo. Pero esto es Cádiz y aquí… no sabemos lo que tenemos.

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