Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Inmolación
El anime vendría a ser al manga lo que el cine de animación al cómic, así dicho mal y pronto y con todas las matizaciones que se estimen oportunas. No obstante este término, que en el fondo no hace sino definir a los dibujos animados de procedencia nipona, resulta fundamental para entender buena parte del éxito de salones temáticos como el que aquí nos ocupa, puesto que tanto las películas como las series que conforman esta categoría tan particular cuentan no solo con unas características únicas que la diferencian claramente de los productos occidentales, sino que en buena parte de los casos su calidad suele ser, cuanto menos, apabullante.
Por encima de todo deberíamos de destacar las producciones de Studio Ghibli, el cual se tornaría como uno de los más altos y claros exponentes a nivel internacional del mundillo de la animación, en clara pugna con Disney y Pixar. Su más conocido representante, el genial Hayao Miyazaki, es la mente de la que han surgido cintas míticas como Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke o El viaje de Chihiro (galardonado con un premio Oscar), entre otras, contando en su haber con una filmografía envidiable y a prueba de bombas que muchos ya quisieran para sí. Además el estudio cuenta con otros profesionales entre los que destaca Isao Takahata (responsable de series conocidas por todos como Heidi y Marco), que merece una mención de honor al haber dirigido la que es, para el que esto suscribe, una de las películas más bellas, cautivadoras y terribles de la historia del cine: La tumba de las luciérnagas.
Otra leyenda viva sería Katsuhiro Otomo, más conocido como el creador de una de las obras cumbres del cyberpunk, Akira, que contó con su correspondiente adaptación fílmica con el propio Otomo al frente del proyecto, aunque también han sido laureados otros títulos suyos para la gran pantalla como por ejemplo Steamboy. Mamoru Oshii es otro peso pesado dentro de la industria, al que se le deben filmes de la talla de Ghost in the shell, Ghost in the shell 2: Innocence o Blood: The last vampire, todas ellas de una calidad indiscutible.
No podríamos acabar este artículo sin mencionar al tristemente fallecido artista Satoshi Kon, que recibió multitud de elogios y reconocimientos con trabajos como Millenium Actress, Tokyo Godfather o Paprika, antes de fallecer con tan solo cuarenta y seis años víctima de un cáncer.
Ninja Scroll, El verano de Coo y otros muchos nombres, entre los que destacarían OVAS o largometrajes derivados de series televisivas darían lugar a una lista inabarcable, por lo que desde aquí no podemos hacer otra cosa más que resaltar una serie de títulos muy significativos con los que adentrarse en un mundo que resulta apasionante y disfrutable al 100%, por lo que, con la excusa del Salón del Manga de Cádiz, se presenta una ocasión excelente para que aquellos que nunca se hayan acercado a este género dejen los prejuicios a un lado y le den una oportunidad. Difícilmente quedarán decepcionados. Créanme.
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