El pelotazo

José / Guerrero / 'Yuyu'

Para quitarse el sombrero

OLE, ole y ole. No puedo menos que empezar hoy así este espacio, por la machada del Cádiz en tierras de Jaén, haciendo honor al nombre del estadio jiennenses. Ni empate, ni puntito ni tarzán vestido de romano... a dar un golpe de autoridad y se acabó. Dice el presi que no hay dos sin tres: asegurar la liguilla, quedar primeros y ascenso. Ojalá Muñoz tenga ese ramalazo de Rappel que todo esperamos. Aquí anda todo Dios preguntándose quién nos tocará en la eliminatoria. La mayoría no quiere al Real Unión de Irún pero, ¿quién querría enfrentarse a nosotros? Pues eso, ni el Tato. Así que a sacar pecho y a ir de grande, con humildad y mono de trabajo pero con esa seguridad que da ese escudo en la camiseta.

Y enmedio de todo esto hoy hay partido en Carranza. Con menos interés que la preselección del Festival de Benidorm, seamos sinceros, pero hay partido. Lo único que pone algo de aliciente es ver quiénes van a jugar en el equipo amarillo. Hay quien dice que sería mejor que jugaran los no habituales y reservar a los titulares para lo que viene y hay quienes piensan lo contrario. ¿Yo qué haría? Aunque mi opinión tenga menos fuerza que el PP en Marinaleda se la diré: si por mí fuera jugaba Bocoya en la portería y Paco Baena en punta, con Juan José y Carmelo atrás y el resto de clásicos. Poner hoy a los titulares es ilógico, salvo que el míster crea conveniente ir planificando ciertas estrategias de cara a lo gordo que está por venir.

La Balona va a tener suerte. Es como estar haciendo de cuerpo en mitad de la selva y encontrarse un tigre acabado de cenar, que te mira y ni te hace caso. Llegar a Carranza jugándose la vida contra un Cádiz que no se juega nada es un regalo del cielo. Lo malo es que los linenses necesitan un milagro mayor que los tres puntos de hoy. Sinceramente, si hoy ganara la Balona no sería yo quien saliera llorando de Carranza, al igual que muchos cadistas. No van a ser siempre los vascos los que sepan de estas cosas. Un amigo mío, cuando ve a alguien elegantemente vestido en bodas o comuniones dice: "El tío va más arreglado que un derbi vasco".

O sea, que tranquilidad en las masas. Si gana el Cádiz, perfecto, y si ganan los linenses ojalá que les sirva para algo. Es una pena que los rivales de esta semana hayan llegado a este partido tan asfixiados en la tabla. Con dos o tres puntitos más otro gallo les hubiera cantado, estoy seguro.

Lo más seguro es que me pierda este partido. Las motos en Jerez congregan a miles de majarones de las dos ruedas como yo y a la conclusión de las carreras habrá más gente que en el casting de Los Diez Mandamientos, así que no creo que llegue a tiempo. No pasa nada. Reservaré fuerzas para el desplazamiento del ascenso. ¡Qué nervios, primo! Qué largas se me van a hacer estas dos semanas.

Después de la temporada pasada, volver a ilusionar al cadismo no era fácil, nada fácil. Y eso lo están consiguiendo Javi Gracia y sus chicos. Digo que lo están consiguiendo, porque esto aún no ha terminado. Creo que nos queda ilusión para rato.

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