ALLÁ donde las cámaras de televisión no están, se sigue celebrando un pleno paralelo donde los unos tratan de explicar lo que no han podido, no han querido o no han sabido antes. Los otros tratan de justificar su voto contrario. Es el tercer tiempo de un pleno de ocho horas. Ya no vale nada. No hay secretario que dé fe, ni más votaciones pero los grupos políticos multiplican sus miembros. Las redes sociales arden entre los hooligans de unos y otros. Las explicaciones que no han aparecido, salen ahora por arte de magia de manera inútil. Que si el gerente de tal empresa es un imputado, que si no estoy en contra del pacto pero sí de las formas... El debate está muy bien pero los argumentos hay que defenderlos en el pleno municipal. En una batalla dialéctica de argumentos hay que estar muy bien preparado y tener los reflejos suficientes para solidificar tus argumentos aunque no cambien el sentido del voto. Lo demás es hablar por hablar.

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