EL ALAMBIQUE

Juan Clavero /

Sin pescado

UN informe publicado por la NEF (New Economics Foundation) y Ocean 2012 (una coalición formada por más de 170 organizaciones europeas) revela que si los europeos solamente consumieran pescado de suministro propio, nos hubiéramos quedado sin pescado el pasado viernes 6 de julio, pasando a depender del pescado de caladeros del resto del mundo. España, incluso antes, el 25 de mayo se nos acabó nuestro pescado. Hoy uno de cada dos pescados consumidos en la Unión Europea (UE) proviene de fuera de sus fronteras. Ese pescado que importamos proviene en gran parte de la sobrepesca de caladeros lejanos, las más de las veces de países del tercer mundo donde se pasa hambre. Mientras esquilmamos nuestros caladeros, el consumo sigue aumentando, de forma que el consumo medio de pescado de la UE es ya de 22,2 kilos per cápita al año. España es, con 27,6 kg/año, el mayor consumidor de Europa, y el segundo del mundo tras Japón. El crecimiento de la acuicultura en la UE no ha conseguido compensar nuestra creciente dependencia del pescado importado. Si se tiene en cuenta que el alimento de los peces y mariscos que criamos (son todos carnívoros) proviene de harina y piensos fabricados con pescado importado, y que para producir un kilogramo de salmón o dorada se necesitan tres o cuatro kilos de sardinas o caballas, el balance económico y ecológico es ruinoso. La disminución de capturas en aguas europeas se ha producido porque durante muchos años hemos estado extrayendo pescado de nuestras aguas más rápidamente de lo que tarda en regenerarse. La sobrepesca significa que la UE está obteniendo mucho menos de sus poblaciones de peces que si éstas fueran gestionadas de forma sostenible. Cada año se pierden miles de millones de euros y miles de empleos debido a la sobrepesca. Cada año los ministros de pesca europeos al aprobar cuotas por encima de la capacidad de regeneración de los caladeros destruyen de un plumazo la riqueza pesquera y los empleos permitiendo que la sobrepesca continúe. Restaurar estas poblaciones de peces permitiría la creación de 100.000 nuevos puestos de trabajo en la UE. El país que más se beneficiaría sería España, que es el país que más presiona para aumentar las cuotas pesqueras y terminar de esquilmar nuestros caladeros. Así nos va.

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