El Palillero

José Joaquín / león

Las obras imprescindibles

ALGUNOS políticos tratan a los ciudadanos como si fueran bobos. Y con un oportunismo que chirría. Se vio, una vez más, en la polémica por las obras en la provincia de Cádiz que acumulan décadas de retraso. Por ejemplo, el nudo de Tres Caminos. Todos los veranos se forman grandes atascos. Pero ni el PP ni el PSOE lo han arreglado cuando han gobernado. Por supuesto, no se soluciona culpándose unos a otros, sino haciendo las obras. En estos momentos es difícil, porque el Gobierno sigue en funciones y no lo dejan gobernar, ni se legisla, ni hay horizonte para cerrar un nuevo presupuesto, ni nada. Aparte de eso, las inversiones en infraestructuras han dejado de ser prioritarias.

Es uno de los mayores errores que sufriremos en los próximos años. La provincia de Cádiz, además de solventar el tráfico en el nudo de Tres Caminos con una conexión mejor, necesita ya otras obras imprescindibles. Entre ellas está la terminación de la autovía de la N-340 entre Cádiz y Algeciras, con el tramo desde Vejer al Campo de Gibraltar. Es vital para el desarrollo turístico de la provincia y para tener unas alternativas que no se pueden cubrir sólo con la autovía de Jerez a Los Barrios. De esta autovía inconclusa se habla desde el siglo pasado. Es un proyecto a medio hacer.

Aunque no sea un tramo estrictamente provincial, también es fundamental para Cádiz el desdoble completo de la autovía de la A-4, desde Jerez a Dos Hermanas. Aparte de la mortalidad de la carretera, es un freno al desarrollo de esta parte del sur de Europa. Y ya se ha explicado que la solución no es eliminar el peaje, porque lo único que se conseguiría es colapsar la autopista entre Sevilla y Cádiz. En verano sería insoportable; y habría que ampliar los carriles, como ya ocurrió en la autovía de Sevilla a Huelva. En este entorno hay movimiento suficiente como para tener una autopista de peaje y una autovía. En los alrededores de Madrid, Barcelona o Málaga hay peajes y autovías.

A finales del siglo XX y en la primera década del siglo XXI se construyeron en España unas infraestructuras que contribuyeron a su desarrollo económico y fomentaron el turismo. Aterroriza pensar en las carreteras que tendrían este país y esta provincia con la mentalidad de ahora, cuando algunos memos las consideran antisociales. El frenazo a las infraestructuras es una secuela de la crisis. Tuvo cierta influencia en algunos casos de corrupción, por el dinero que se movía. Pero si queremos una provincia con más empleo, terminar las obras públicas paralizadas es ineludible.

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