El otro día se presentaba un estudio epidemiológico cuya conclusión principal es que si eres hombre y vives en el Casco Antiguo tienes la cosa chunga. Según se destacaba, quienes tienen menos estudios y viven en sitios como La Viña o el Pópulo tienen menor esperanza de vida, asunto ya conocido desde hace tiempo, por otra parte. Yo en cambio diría: es la economía, estúpido. Las viejas clases sociales, para afinar un poco. El asunto no es vivir en un sitio u otro ni tan siquiera tener más o menos estudios. El asunto de fondo es el nivel de renta, bajo mi punto de vista. Al leer estas informaciones recordaba que ya no queda en el Casco Antiguo ninguna de las funerarias históricas de la ciudad. Había una en la calle Sagasta y otra en la calle Cervantes. Se fueron todas para la Zona Franca con unas modernas instalaciones, cafetería y habitaciones para velar a los difuntos. Inexplicable situación si es verdad que los hombres del centro tenemos el panorama inquietante.

Diría incluso que en el caso Tejerina también es cosa de la economía, estúpido. Cuando un dedo señala a la luna solo los necios miran el dedo. Lo que ha dicho la exministra del PP es que la educación en Andalucía está mal, quizás porque es de las comunidades que menos gastan por alumno. Ella quería ayudar a sus compañeros de partido y en realidad les ha hecho un descosido. No sé si los niños castellanos son unos linces, tampoco creo que los niños andaluces sean todos tontos, aunque sí se podría afirmar que Andalucía ha recibido decenas de miles de millones de euros en fondos europeos y seguimos como Objetivo 1, de las regiones más atrasadas de la Unión. En eso también influyen las denostadas clases sociales, los niveles de renta y todo lo demás. No es de extrañar que la presidenciable de Adelante Andalucía dijera en el Parlamento que no apoyaría a Susana Díaz ni muerta, aunque metida en campaña ha querido matizarlo. Como hace una campaña enchampelada con Maíllo, tanto que parecen Hernández y Fernández, este último ha venido a corregir que bueno, que vale, que ya veremos, cuando la candidata por Málaga dijo que quizás, qué sabe nadie, puede ser, nunca digas de esta agua no beberé y que si tal y si cual. Aunque el "ni muerta" todavía resuena en Las Cinco Llagas y en El Perchel junto con aquello que le dijo a Susana: usted no tiene trabajo donde ir. Tanto Teresa como Maíllo forman parte del sistema educativo tan chungo que tenemos en Andalucía. Se acerca el día de difuntos y al final "los muertos que vos matáis gozan de buena salud".

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