La corredera

Antonio / morillo / crespo

La mañana

TODAVÍA no están abiertas las calles, como decía un amigo de buen dormir. Y añadía ¿cómo me voy a levantar tan temprano? Pero madrugar es delicioso. No hace falta que todavía esté en el cielo la estrella mata gañanes, que anunciaba a los obreros del campo la levantada o el más romántico lucero del alba, simplemente cuando el sol se asoma allá por la sierra de Alcalá, iluminando alguna nube de rojo carmesí, como si los alcornocales estuvieran apuñalados en una nocturna reyerta de bandoleros. Salgo a la calle y es de rigor los "buenos días" a todo el que te encuentres. Lo contrario es de malaje o de ¿qué se habrá creído este cretino? En Cádiz, un suponer, a nadie se le ocurre ir por la mañanita diciendo a todo quisque buenos días, buenos días... te tomarían por loco. Aquí y en cualquier pueblo, no decirlo es de mala educación. Recuerdo a este respecto una vez, que siendo estudiante, llegué a una huerta y al rato me dijo el hortelano ¿Tú has estudiado ya el libro de las buenas tardes? No caí en la cuenta y le dije: "He estudiado matemáticas,. química, geografía... pero ese libro no", a lo que me replicó: "Pues sí, existe un libro de las buenas tardes". Ahora comprendo a aquel campero que de tan buena forma me llamó maleducado.

Bueno, pues en esta mañanita, los coches están cubiertos de rocío, el barrendero, a lo suyo, barre que te barre dejando el suelo como una patena, los gorriones pían y pían entre los árboles, los celajes del cielo anuncian el viento del día. Todavía no ha llegado el periódico con sus noticias. El pueblo empieza a despertar entre la bruma y el campanario de la Iglesia que, ajeno a todo, toca sus horas.

Me asomo a la Corredera, esa que "entitula" mi columna y veo el mundo entero a mis pies, los campos cuajados de trigales ya trillados dejando rastrojos amarillos, los ejércitos de verdes girasoles... y pienso, divago, ensueño.... que el mundo volviera a nacer, amaneciera un nuevo día hermoso, en el que no hubiera esas guerras que carcomen África, Irak, Ucrania, en que el hambre no tuviera cobijo, en que en el mundo civilizado(¿) no hubiera egoísmos ni pamplinas ...

P/D Y aquí me quedo amigo, porque ya el sol está allá arriba, iluminando la realidad.

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